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Bermeo, A. (2019). Confundador de Estudios Libertarios presentó la ponencia “democracia sin políticos”. Estudios Libertarios, 2, 144-146.

ALEJANDRO BERMEO RODRÍGUEZ*


CONFUNDADOR DE ESTUDIOS LIBERTARIOS PRESENTÓ LA PONENCIA “DEMOCRACIA SIN POLÍTICOS”

En un aporte muy interesante al campo de las formas de gobierno, Alejandro Bermeo, presentó una ponencia el 2 de mayo de 2019 en la Universidad de Ibagué, en Colombia, durante el Segundo Encuentro de Filosofía Política y del Derecho. Allí, argumentó a favor de un sistema de gobierno que recibe el nombre de demarquía o lotocracia.

Su charla se centró en dos objetivos. En primer lugar, en explicar el sistema en que vivimos, afirmando que este no es una democracia. Para lograrlo, se centraría en el corazón mismo de la democracia ateniense, sosteniendo que nuestro sistema tiene pocas razones para llamarse democrático, en realidad, sostiene él, nuestros sistemas fueron pensados y desarrollados como repúblicas representativas y no, como democracias. En segundo lugar, desplegó una exposición sobre una propuesta alternativa a este, la ya denominada demarquía, en donde los representantes del pueblo son elegidos a través del sorteo, destacando las ventajas de dicho sistema sobre el actual.

No vivimos en una democracia

El autor argumentó que es un error fatal la afirmación de que el sistema de gobierno que predomina en la mayor parte del mundo occidental es una democracia, pues ella carece de los elementos básicos de la democracia clásica griega, como lo fueron, el pueblo reunido en asamblea (eklesia) tomando decisiones directamente., su particular sistema de elección de los magistrados a partir del sorteo con una máquina que ellos mismos idearon, llamada kleroterium., y la ostracización, un mecanismo que se usaba para expulsar por diez años a cualquier posible caudillo que pusiera en peligro las instituciones democráticas. Pues bien, como él mismo señaló, nuestros sistemas actuales no cuentan con ninguno de estos tres elementos, ni el pueblo toma decisiones directamente, ni el sorteísmo tiene algún papel importante en nuestro sistema y mucho menos funciona la ostracización, por lo cual, desde este punto de vista, no es posible llamarlos democracias. En cualquier caso, añadió el autor, agrandar el error no soluciona el error, y el hecho de que en nuestro tiempo muchos llamen a nuestro sistema democrático no lo hace serlo. En realidad, el sistema que comenzó a funcionar hace unos pocos siglos en Francia, Reino Unido y Estados Unidos, ¡fue un sistema sin precedentes en la historia!

Estos sistemas fueron bautizados como repúblicas representativas, cuyo objetivo era reemplazar el sistema hereditario de la monarquía por uno en donde el pueblo seleccionara a una élite, a una nueva aristocracia, pero a partir del voto. Para ese entonces, lo que se entendía por pueblo o «demos» constituía una pequeña fracción de la población, y la razón de ello es que los fundadores de estos sistemas desconfiaban profundamente de la democracia.

En sus inicios, solo los hombres que poseían cierta riqueza y aportaban a las arcas del Estado, tenían el derecho a elegir o ser elegidos. Con los años, el demos se continuaría ampliando hasta llegar al presente en el que tiene plena existencia el llamado sufragio universal, sin discriminar por riqueza, raza o sexo. Finalmente, el sistema de gobierno representativo de hoy, con voto universal, partidos políticos y elecciones periódicas, se terminó designando bajo el nombre de “democracia”.

Un nuevo sistema, la demarquía

La demarquía o lotocracia es el sistema de gobierno en el cual los representantes del pueblo son elegidos a través del sorteo, contrario a nuestro sistema en el que los representantes se eligen mediante el voto. La cuestión importante es entonces, explicar los porqués de que este nuevo sistema sea una alternativa preferible al actual.

Pues bien, permítaseme contar algunas de estas ventajas. Un efecto automático de elegir a nuestros representantes por sorteo es que estos gozarán de mayor libertad e independencia, por lo cual, podrán comunicar al pueblo la realidad del país, incluso, podrán tomar medidas impopulares pero beneficiosas al largo plazo. En el mismo sentido, el hecho de que se llegue al poder por el azar permite aumentar la transparencia y disminuir la corrupción, pues estos representantes no estarán pensando en algún tipo de capital político electorero, ni le deberán ningún tipo de favor a grupos poderosos, en suma, ellos pueden gobernar para todo el pueblo, sin privilegiar a nadie.

La demarquía permite que cualquier ciudadano llegue al poder, sin importar su raza, sexo o condición económica, dando lugar a una verdadera representatividad del pueblo, siendo justa e imparcial su selección. Mientras tanto, en nuestro sistema, por lo general, solo hombres blancos ricos y viejos pueden llegan al poder.

Debido a que la demarquía desaparece de la faz de la tierra al político de profesión, ipso facto desaparece el tribalismo partidista que divide y polariza a la sociedad como también el gobierno de “los mismos de siempre”, ya que este sistema además de todo es rotativo, por lo tanto, no es posible volver a participar en el mismo sorteo, disminuyendo el odio y la envidia que generan las mafias políticas enquistadas en el poder viviendo a expensas del pueblo.

Por último, Alejandro Bermeo afirmó que, desde luego, este sistema no es perfecto, sin embargo, sí es un gran avance desde el lugar en donde estamos parados, da una oportunidad excelente para deshacernos de los políticos profesionales (los libertarios deberían apoyar esta idea), es un sistema más legítimo, transparente y eficaz, en el que podemos gobernar nosotros mismos.


* Alejandro Bermeo es abogado de la Universidad del Tolima. Se ha desempeñado como asesor legislativo y sirvió como editor auxiliar del Instituto Mises (Mises Hispano). Es el fundador y director del prestigioso medio libertario www.misesreport.com y ha escrito para diversos medios libertarios. Como investigador, ha trabajado temas como la filosofía de la libertad y, más recie