{"id":1843,"date":"2026-07-05T04:33:15","date_gmt":"2026-07-05T04:33:15","guid":{"rendered":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/?p=1843"},"modified":"2026-07-05T04:37:24","modified_gmt":"2026-07-05T04:37:24","slug":"traduccion-1-el-calculo-economico-en-la-comunidad-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/2026\/07\/05\/traduccion-1-el-calculo-economico-en-la-comunidad-socialista\/","title":{"rendered":"Translation 1: &#8220;El c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mises, L. (2020). El c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista (G. Ram\u00edrez, Trad.).&nbsp;<em>Estudios Libertarios<\/em>, 3, 108-135. (Original work published in 1920). Original title: <em>Die Wirtschaftsrechnung im sozialistischen Gemeinwesen<\/em>. Translation from English to Spanish. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"658\" src=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54-1024x658.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1847\" style=\"width:445px\" srcset=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54-1024x658.png 1024w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54-300x193.png 300w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54-768x494.png 768w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54-1536x987.png 1536w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-54.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LUDWIG VON MISES<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file aligncenter\"><a id=\"wp-block-file--media-4d08c3b7-b4af-4212-b0e0-249931ab3e5a\" href=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/8-Traduccion-Mises.pdf\">Save as PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>EL C\u00c1LCULO ECON\u00d3MICO EN LA COMUNIDAD SOCIALISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">T\u00edtulo original: <em>Die Wirtschaftsrechnung im sozialistischen Gemeinwesen<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Ludwig von Mises<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia noviembre de 1919, Mises hab\u00eda terminado unos escritos a publicar como art\u00edculo donde sistematizar\u00eda sus cr\u00edticas a la econom\u00eda de guerra, el intervencionismo estatal en la econom\u00eda y el socialismo, que a su vez dar\u00edan pie a una conferencia que dictar\u00eda en enero de 1920 en la National\u00f6konomische Gesellschaft (Sociedad econ\u00f3mica), donde se encargar\u00eda de refutar las tesis favorables a la planificaci\u00f3n central, como las que recientemente ven\u00edan siendo esgrimidas por pol\u00edticos como Otto Neurath (1882-1945), quien defendi\u00f3 como exitosas sus pol\u00edticas de socializaci\u00f3n aplicadas bajo la direcci\u00f3n de la Zentralwirtschaftsamt (Oficina Central de Econom\u00eda) de la ef\u00edmera Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica de Baviera (Alemania). El articulo finalmente ser\u00eda publicado en abril de 1920 en el volumen 47 del Archiv f\u00fcr Sozialwissenschaft und Sozialpolitik (Archivo de Ciencias Sociales y Pol\u00edtica Social), revista que dirig\u00eda Max Weber, con el t\u00edtulo de <em>Die Wirtschaftsrechnung im sozialistischen Gemeinwesen<\/em> (El c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con motivo de su centenario (1920\/2020), nos complace anunciar que \u201cEstudios Libertarios\u201d es la primera revista acad\u00e9mica en traer al espa\u00f1ol esta importante pieza del pensamiento econ\u00f3mico. Ello ha sido posible gracias al profesor Mg. Gilberto Ram\u00edrez Espinosa, director editorial de Uni\u00f3n Editorial Colombia, Fellow Investigador de Libertas Phyle y Director Acad\u00e9mico de nuestra revista, quien tradujo el art\u00edculo a la lengua castellana a partir de su versi\u00f3n en ingl\u00e9s. <strong><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL C\u00c1LCULO ECON\u00d3MICO EN LA COMUNIDAD SOCIALISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ludwig von Mises<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1920\/2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay muchos socialistas que nunca se han enfrentado de ninguna manera a los problemas de la econom\u00eda y que no han intentado en absoluto formarse una concepci\u00f3n clara de las condiciones que determinan el car\u00e1cter de la sociedad humana. Hay otros que han investigado profundamente la historia econ\u00f3mica del pasado y del presente, y se han esforzado, sobre esta base, por construir una teor\u00eda de la econom\u00eda de la sociedad &#8220;burguesa&#8221;. Han criticado con bastante libertad la estructura econ\u00f3mica de la sociedad &#8220;libre&#8221;, pero han descuidado consistentemente aplicar a la econom\u00eda del estado socialista en disputa la misma perspicacia c\u00e1ustica, que han revelado en otros lugares, no siempre con \u00e9xito. La econom\u00eda, como tal, figura muy escasamente en los glamurosos cuadros pintados por los utopistas. Invariablemente explican c\u00f3mo, en los terrenos de nubes de cuc\u00fa de su fantas\u00eda, las palomas asadas volar\u00e1n de alguna manera a las bocas de los camaradas, pero omiten mostrar c\u00f3mo se va a producir este milagro. Cuando de hecho comienzan a ser m\u00e1s expl\u00edcitos en el dominio de la econom\u00eda, pronto se encuentran perdidos (uno recuerda, por ejemplo, los fant\u00e1sticos sue\u00f1os de Proudhon de un &#8220;banco de cambio&#8221;), de modo que no es dif\u00edcil se\u00f1alar sus falacias l\u00f3gicas. Cuando el marxismo proh\u00edbe solemnemente a sus adherentes preocuparse por los problemas econ\u00f3micos m\u00e1s all\u00e1 de la expropiaci\u00f3n de los expropiadores, no adopta ning\u00fan principio nuevo, ya que los utopistas a lo largo de sus descripciones tambi\u00e9n han descuidado todas las consideraciones econ\u00f3micas y han concentrado su atenci\u00f3n \u00fanicamente en pintar im\u00e1genes espeluznantes de las condiciones existentes y cuadros brillantes de esa edad de oro que es la consecuencia natural del Nuevo Orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya sea que se considere la llegada del socialismo como un resultado inevitable de la evoluci\u00f3n humana, o se considere la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n como la mayor bendici\u00f3n o el peor desastre que puede sobrevenir a la humanidad, al menos hay que reconocer que la investigaci\u00f3n de las condiciones de la sociedad organizada sobre una base socialista tiene valor como algo m\u00e1s que &#8220;un buen ejercicio mental y un medio para promover la claridad pol\u00edtica y la coherencia del pensamiento&#8221;<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En una \u00e9poca en la que nos acercamos cada vez m\u00e1s al socialismo, e incluso, en cierto sentido, estamos dominados por \u00e9l, la investigaci\u00f3n de los problemas del Estado socialista adquiere un significado a\u00f1adido para la explicaci\u00f3n de lo que sucede a nuestro alrededor. Los an\u00e1lisis previos de la econom\u00eda de intercambio ya no son suficientes para una comprensi\u00f3n adecuada de los fen\u00f3menos sociales en Alemania y sus vecinos orientales en la actualidad. Nuestra tarea a este respecto es abarcar dentro de una gama bastante amplia los elementos de la sociedad socialista. Los intentos de lograr claridad sobre este tema no necesitan m\u00e1s justificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La distribuci\u00f3n de los bienes de consumo en una comunidad socialista<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo el socialismo, todos los medios de producci\u00f3n son propiedad de la comunidad. Es la comunidad la que puede disponer de ellos y determinar su uso en la producci\u00f3n. Huelga decir que la comunidad s\u00f3lo estar\u00e1 en condiciones de utilizar sus poderes de disposici\u00f3n mediante la creaci\u00f3n de un organismo especial a tal efecto. La estructura de este organismo y la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo articular\u00e1 y representar\u00e1 la voluntad comunal es para nosotros de importancia subsidiaria. Se puede suponer que esto \u00faltimo depender\u00e1 de la elecci\u00f3n del personal y, en los casos en que el poder no recaiga en una dictadura, del voto mayoritario de los miembros de la corporaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propietario de los bienes de producci\u00f3n, que ha fabricado bienes de consumo y, por lo tanto, se convierte en su propietario, ahora tiene la opci\u00f3n de consumirlos \u00e9l mismo o que otros los consuman. Pero cuando la comunidad se convierte en propietaria de los bienes de consumo, que ha adquirido en la producci\u00f3n, ya no se tendr\u00e1 esa opci\u00f3n. No puede consumir por s\u00ed misma; tiene forzosamente que permitir que otros lo hagan. Qui\u00e9n debe consumir y qu\u00e9 debe consumir cada uno es el meollo del problema de la distribuci\u00f3n socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es caracter\u00edstico del socialismo que la distribuci\u00f3n de los bienes de consumo debe ser independiente de la cuesti\u00f3n de la producci\u00f3n y de sus condiciones econ\u00f3micas. Es irreconciliable con la naturaleza de la propiedad comunal de los bienes de producci\u00f3n que deba depender, incluso para una parte de su distribuci\u00f3n, de la imputaci\u00f3n econ\u00f3mica del rendimiento a los factores de producci\u00f3n particulares. Es l\u00f3gicamente absurdo hablar de que el trabajador disfruta del &#8220;pleno rendimiento&#8221; de su trabajo y luego someter a una distribuci\u00f3n separada la participaci\u00f3n de los factores materiales de producci\u00f3n. Porque, como veremos, est\u00e1 en la naturaleza misma de la producci\u00f3n socialista que la participaci\u00f3n de los factores de producci\u00f3n particulares en el dividendo nacional no puede determinarse y que, de hecho, es imposible calibrar la relaci\u00f3n entre gasto e ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La base elegida para la distribuci\u00f3n de los bienes de consumo entre los camaradas individuales es para nosotros una consideraci\u00f3n de importancia m\u00e1s o menos secundaria. Si se repartir\u00e1n de acuerdo con las necesidades individuales, de modo que obtenga m\u00e1s el que m\u00e1s lo necesite, o si el hombre superior recibir\u00e1 m\u00e1s que el inferior, o si se prev\u00e9 una distribuci\u00f3n estrictamente igualitaria como ideal, o si el servicio al Estado debe ser el criterio, es indiferente al hecho de que, en todo caso, las porciones ser\u00e1n impuestas por el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asumamos la simple proposici\u00f3n de que la distribuci\u00f3n estar\u00e1 determinada por el principio de que el Estado trata a todos sus miembros por igual; no es dif\u00edcil concebir una serie de peculiaridades como la edad, el sexo, la salud, la ocupaci\u00f3n, etc., seg\u00fan las cuales se calificar\u00e1 lo que cada uno recibe. Cada camarada recibe un paquete de cupones, canjeable dentro de un cierto per\u00edodo por una cantidad definida de ciertos bienes espec\u00edficos. Y as\u00ed puede comer varias veces al d\u00eda, buscar alojamiento permanente, entretenimientos ocasionales y un traje nuevo de vez en cuando. Si dicha provisi\u00f3n para estas necesidades es amplia o no, depender\u00e1 de la productividad del trabajo social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, no es necesario que cada hombre consuma la totalidad de su porci\u00f3n. Puede dejar que algo perezca sin consumirlo; puede regalarlo; muchos, incluso en la medida en que lo permita la naturaleza de los bienes, lo atesoran para uso futuro. Sin embargo, tambi\u00e9n puede intercambiar algunos de ellos. El bebedor de cerveza con gusto dispondr\u00e1 de las bebidas no alcoh\u00f3licas que se le asignen, si puede obtener m\u00e1s cerveza a cambio, mientras que el abstemio estar\u00e1 dispuesto a renunciar a su porci\u00f3n de bebida si puede conseguir otros bienes a cambio. El amante del arte estar\u00e1 dispuesto a disponer de sus entradas de cine para escuchar con mayor frecuencia buena m\u00fasica; el filisteo estar\u00e1 dispuesto a renunciar a las entradas que le permiten asistir a exposiciones de arte a cambio de oportunidades de placer que comprenda m\u00e1s f\u00e1cilmente. Todos dar\u00e1n la bienvenida a los intercambios. Pero el material de estos intercambios siempre ser\u00e1n bienes de consumo. Los bienes de producci\u00f3n en una comunidad socialista son exclusivamente comunales; son una propiedad inalienable de la comunidad y, por tanto, <em>res extra commercium<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, el principio de intercambio puede operar libremente en un estado socialista dentro de los estrechos l\u00edmites permitidos. No siempre es necesario que se desarrolle en forma de intercambios directos. Las mismas bases que siempre han existido para la construcci\u00f3n del intercambio indirecto continuar\u00e1n en un estado socialista, para colocar ventajas en el camino de quienes se entregan a \u00e9l. De ello se deduce que el estado socialista tambi\u00e9n dar\u00e1 lugar al uso de un medio de intercambio universal, es decir, el dinero. Su papel ser\u00e1 fundamentalmente el mismo en una sociedad socialista que en una sociedad competitiva; en ambos sirve como medio universal de intercambio. Sin embargo, la importancia del dinero en una sociedad donde los medios de producci\u00f3n est\u00e1n controlados por el Estado ser\u00e1 diferente de la que se le atribuye en una sociedad en la que son de propiedad privada. Ser\u00e1, de hecho, incomparablemente m\u00e1s estrecho, ya que el material disponible para el intercambio ser\u00e1 m\u00e1s estrecho, en la medida en que se limitar\u00e1 a los bienes de consumo. Adem\u00e1s, s\u00f3lo porque ning\u00fan bien de producci\u00f3n se convertir\u00e1 jam\u00e1s en objeto de intercambio, ser\u00e1 imposible determinar su valor monetario. El dinero nunca podr\u00eda desempe\u00f1ar en un estado socialista el papel que desempe\u00f1a en una sociedad competitiva al determinar el valor de los bienes de producci\u00f3n. El c\u00e1lculo en t\u00e9rminos de dinero ser\u00e1 aqu\u00ed imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las relaciones que resultan de este sistema de intercambio entre camaradas no pueden ser ignoradas por los responsables de la administraci\u00f3n y distribuci\u00f3n de productos. Deben tomar estas relaciones como base, cuando buscan distribuir bienes per c\u00e1pita de acuerdo con su valor de cambio. Si, por ejemplo, 1 puro se vuelve igual a 5 cigarrillos, ser\u00e1 imposible para la administraci\u00f3n fijar el valor arbitrario de 1 puro = 3 cigarrillos como base para la distribuci\u00f3n equitativa de puros y cigarrillos, respectivamente. Si los cupones de tabaco no se van a canjear uniformemente para cada individuo, en parte por puros, en parte por cigarrillos, y si algunos reciben solo puros y otros solo cigarrillos, ya sea porque ese es su deseo o porque la oficina de cupones no puede hacer nada m\u00e1s en el momento, las condiciones de intercambio del mercado tendr\u00edan que ser observadas. De lo contrario, todos quienes obtienen cigarrillos sufrir\u00edan frente a quienes consiguen puros. Porque el hombre que consigue un puro puede cambiarlo por cinco cigarrillos, mientras que el puro solo se cobra por tres cigarrillos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las variaciones en las relaciones de intercambio en los tratos entre camaradas implicar\u00e1n, por tanto, variaciones correspondientes en las estimaciones de las administraciones sobre el car\u00e1cter representativo de los diferentes bienes de consumo. Cada una de estas variaciones muestra que ha aparecido una brecha entre las necesidades particulares de los camaradas y sus satisfacciones porque, de hecho, una mercanc\u00eda es m\u00e1s deseada que otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, la administraci\u00f3n se esforzar\u00e1 por tener en cuenta este punto tambi\u00e9n en lo que respecta a la producci\u00f3n. Los art\u00edculos de mayor demanda deber\u00e1n producirse en mayores cantidades mientras que la producci\u00f3n de los menos demandados deber\u00e1 sufrir una reducci\u00f3n. Tal control puede ser posible, pero una cosa no ser\u00e1 libre de hacer; no debe dejar que el camarada individual pregunte el valor de su boleto de tabaco, ya sea en puros o cigarrillos a voluntad. Si el camarada tuviera el derecho de elecci\u00f3n, entonces bien podr\u00eda ser que la demanda de puros y cigarrillos supere la oferta, o viceversa, que los puros o cigarrillos se amontonen en las oficinas de distribuci\u00f3n porque nadie los acepta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se adopta el punto de vista de la teor\u00eda del valor trabajo, el problema admite libremente una soluci\u00f3n simple. El camarada es luego marcado por cada hora de trabajo realizada, y esto le da derecho a recibir el producto de una hora de trabajo, menos la cantidad deducida por cumplir con las obligaciones de la comunidad en su conjunto como manutenci\u00f3n de los no aptos, educaci\u00f3n, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tomando la cantidad deducida para cubrir los gastos comunales como la mitad del producto laboral, cada trabajador que hubiera trabajado una hora completa tendr\u00eda derecho \u00fanicamente a obtener la cantidad del producto que realmente respondiera a media hora de trabajo. En consecuencia, cualquier persona que est\u00e9 en condiciones de ofrecer el doble del tiempo de trabajo que se tarda en fabricar un art\u00edculo, podr\u00eda sacarlo del mercado y transferirlo a su propio uso o consumo. Para aclarar nuestro problema, ser\u00e1 mejor asumir que el Estado no deduce nada de los trabajadores para cumplir con sus obligaciones, sino que impone un impuesto sobre la renta a sus miembros trabajadores. De esa manera, cada hora de trabajo invertida conlleva el derecho de tomar para s\u00ed una cantidad de bienes que suponga una hora de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, tal forma de regular la distribuci\u00f3n ser\u00eda inviable, ya que el trabajo no es una cantidad uniforme y homog\u00e9nea. Entre varios tipos de trabajo existe necesariamente una diferencia cualitativa, lo que conduce a una valoraci\u00f3n diferente seg\u00fan la diferencia en las condiciones de demanda y oferta de sus productos. Por ejemplo, el suministro de pinturas no puede aumentarse <em>ceteris paribus<\/em>, sin da\u00f1ar la calidad del producto. Sin embargo, no se puede permitir que el trabajador que haya realizado una hora del tipo de trabajo m\u00e1s simple tenga derecho al producto del tipo de trabajo superior de una hora. Por tanto, en cualquier comunidad socialista se vuelve completamente imposible postular una conexi\u00f3n entre la importancia para la comunidad de cualquier tipo de trabajo y la distribuci\u00f3n del rendimiento del proceso de producci\u00f3n comunal. La remuneraci\u00f3n del trabajo no puede sino proceder sobre una base arbitraria; no puede basarse en la valoraci\u00f3n econ\u00f3mica del rendimiento como en un estado competitivo de la sociedad, donde los medios de producci\u00f3n est\u00e1n en manos privadas, ya que \u2014como hemos visto\u2014 tal valoraci\u00f3n es imposible en una comunidad socialista. Las realidades econ\u00f3micas imponen l\u00edmites claros al poder de la comunidad de fijar la remuneraci\u00f3n del trabajo de manera arbitraria: en ning\u00fan caso la suma gastada en salarios puede exceder los ingresos por un per\u00edodo de tiempo determinado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de estos l\u00edmites, puede hacer lo que quiera. Puede decidir de inmediato que todo trabajo debe ser considerado de igual valor, de modo que cada hora de trabajo, cualquiera que sea su calidad, conlleva la misma recompensa; tambi\u00e9n puede hacer una distinci\u00f3n con respecto a la calidad del trabajo realizado. Sin embargo, en ambos casos debe reservarse el poder de controlar la distribuci\u00f3n particular del producto de trabajo. Nunca podr\u00e1 disponer que quien haya realizado una hora de trabajo tenga tambi\u00e9n derecho a consumir el producto de una hora de trabajo, incluso dejando de lado la cuesti\u00f3n de las diferencias en la calidad del trabajo y de los productos, asumiendo adem\u00e1s que ser\u00eda posible medir la cantidad de trabajo que representa un art\u00edculo determinado. Porque, m\u00e1s all\u00e1 del trabajo real, la producci\u00f3n de todos los bienes econ\u00f3micos implica tambi\u00e9n el costo de los materiales. Un art\u00edculo en el que se utiliza m\u00e1s materia prima nunca puede considerarse de igual valor que uno en el que se utiliza menos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La naturaleza del c\u00e1lculo econ\u00f3mico<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo hombre que, en el curso de la vida econ\u00f3mica, elige entre la satisfacci\u00f3n de una necesidad y la de otra, <em>eo ipso<\/em> hace un juicio de valor. Tales juicios de valor incluyen a la vez s\u00f3lo la mera satisfacci\u00f3n de la necesidad misma; y a partir de esto, se reflejan sobre los bienes de un orden inferior y luego sobre los bienes de un orden superior. Por regla general, el hombre que conoce su propio parecer est\u00e1 en condiciones de valorar bienes de orden inferior. Bajo condiciones simples, tambi\u00e9n le es posible sin mucho pre\u00e1mbulo formarse alg\u00fan juicio sobre la importancia para \u00e9l de los bienes de orden superior<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Pero donde el estado de cosas es m\u00e1s complicado y sus interconexiones no son tan f\u00e1cilmente discernibles, se deben emplear medios m\u00e1s sutiles para lograr una valoraci\u00f3n correcta<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> de los medios de producci\u00f3n. No ser\u00eda dif\u00edcil para un agricultor en aislamiento econ\u00f3mico distinguir entre la expansi\u00f3n de la ganader\u00eda y el desarrollo de la actividad en el campo de la caza. En tal caso, los procesos de producci\u00f3n involucrados son relativamente cortos y los gastos e ingresos que conllevan pueden medirse f\u00e1cilmente. Pero es muy diferente cuando se elige entre la utilizaci\u00f3n de un curso de agua para la generaci\u00f3n de electricidad o la ampliaci\u00f3n de una mina de carb\u00f3n o la elaboraci\u00f3n de planes para el mejor aprovechamiento de las energ\u00edas latentes en el carb\u00f3n crudo. Aqu\u00ed los procesos indirectos de producci\u00f3n son muchos y cada uno es muy largo; aqu\u00ed las condiciones necesarias para el \u00e9xito de las empresas que se van a poner en marcha son diversas, de modo que no se pueden aplicar valoraciones meramente vagas, sino que se requieren estimaciones bastante m\u00e1s exactas y alg\u00fan juicio de las cuestiones econ\u00f3micas realmente implicadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La valoraci\u00f3n solo puede tener lugar en t\u00e9rminos de unidades, pero es imposible que alguna vez haya una unidad de valor de uso subjetivo para los bienes. La utilidad marginal no postula ninguna unidad de valor, ya que es obvio que el valor de dos unidades de un stock dado es necesariamente mayor que, pero menor que el doble, del valor de una sola unidad. Los juicios de valor no miden; simplemente establecen grados y escalas<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Incluso Robinson Crusoe, cuando tiene que tomar una decisi\u00f3n en la que no aparece ning\u00fan juicio de valor inmediato y en el que debe construir uno sobre la base de una estimaci\u00f3n m\u00e1s o menos exacta, no puede operar \u00fanicamente con el valor de uso subjetivo, sino que debe tener en cuenta la intersustituibilidad de los bienes sobre la base de la cual puede formar sus estimaciones. En tales circunstancias, le ser\u00e1 imposible remitir todas las cosas a una sola unidad. M\u00e1s bien, en la medida de sus posibilidades, referir\u00e1 todos los elementos que deben tenerse en cuenta para formar su estimaci\u00f3n a aquellos bienes econ\u00f3micos que pueden ser aprehendidos por un juicio de valor obvio, es decir, a bienes de orden inferior y al costo de esfuerzo. Que esto solo es posible en condiciones muy simples es obvio. En el caso de procesos de producci\u00f3n m\u00e1s complicados y prolongados, claramente no ser\u00e1 la soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una econom\u00eda de cambio, el valor de cambio objetivo de las mercanc\u00edas entra como unidad de c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Esto conlleva una triple ventaja. En primer lugar, permite basar el c\u00e1lculo en las valoraciones de todos los participantes en el comercio. El valor de uso subjetivo de cada uno no es inmediatamente comparable como fen\u00f3meno puramente individual con el valor de uso subjetivo de otros hombres. S\u00f3lo lo es en el valor de cambio, que surge de la interacci\u00f3n de las valoraciones subjetivas de todos los que participan en el intercambio. Pero en ese caso, el c\u00e1lculo por valor de cambio proporciona un control sobre el empleo apropiado de los bienes. Cualquiera que desee hacer c\u00e1lculos con respecto a un complicado proceso de producci\u00f3n se dar\u00e1 cuenta de inmediato si ha trabajado m\u00e1s econ\u00f3micamente que otros o no; si encuentra, por referencia a las relaciones de intercambio que se obtienen en el mercado, que no podr\u00e1 producir de manera rentable, esto demuestra que otros entienden c\u00f3mo hacer un mejor uso de los bienes de orden superior en cuesti\u00f3n. Por \u00faltimo, el c\u00e1lculo por valor de cambio permite volver a referir valores a una unidad. Para ello, dado que los bienes son mutuamente sustituibles de acuerdo con las relaciones de intercambio que se obtengan en el mercado, se puede elegir cualquier bien posible. En una econom\u00eda monetaria, lo que se elige as\u00ed es el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El c\u00e1lculo monetario tiene sus l\u00edmites. El dinero no es un criterio de valor, ni tampoco de precio. De hecho, el valor no se mide en dinero, ni tampoco el precio. Consisten simplemente en dinero. El dinero como bien econ\u00f3mico no tiene un valor estable como se ha asumido ingenua pero err\u00f3neamente al usarlo como un &#8220;est\u00e1ndar de pagos diferidos&#8221;. La relaci\u00f3n de intercambio que se da entre dinero y bienes est\u00e1 sujeta a fluctuaciones constantes, aunque (por regla general) no demasiado violentas, que se originan no s\u00f3lo del lado de otros bienes econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n del lado del dinero. Sin embargo, estas fluctuaciones perturban los c\u00e1lculos de valor s\u00f3lo en un grado m\u00ednimo, ya que generalmente, en vista de las incesantes alternancias en otros datos econ\u00f3micos, estos c\u00e1lculos se referir\u00e1n solo a per\u00edodos de tiempo comparativamente cortos, per\u00edodos en los que el dinero &#8220;bueno&#8221;, al menos normalmente, sufre fluctuaciones comparativamente triviales con respecto a sus relaciones de intercambio. La insuficiencia del c\u00e1lculo monetario del valor no tiene su origen principal en el hecho de que el valor se calcula en t\u00e9rminos de un medio de cambio universal, a saber, el dinero, sino m\u00e1s bien en el hecho de que en este sistema es el valor de cambio y no el valor de uso subjetivo en el que se basa el c\u00e1lculo. Nunca puede obtenerse como medida para el c\u00e1lculo de aquellos elementos determinantes del valor que se encuentran fuera del dominio de las transacciones de cambio. Si, por ejemplo, un hombre calculara la rentabilidad de construir una planta de agua, no podr\u00eda incluir en su c\u00e1lculo la belleza de la cascada que el esquema podr\u00eda perjudicar, excepto que podr\u00eda prestar atenci\u00f3n a la disminuci\u00f3n del tr\u00e1fico tur\u00edstico o cambios similares, que pueden valorarse en t\u00e9rminos monetarios. Sin embargo, estas consideraciones bien podr\u00edan ser uno de los factores a la hora de decidir si el edificio se levantar\u00e1 o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es habitual denominar estos elementos como &#8220;extraecon\u00f3micos&#8221;. Quiz\u00e1s esto sea apropiado; no nos preocupan las disputas sobre terminolog\u00eda; sin embargo, las valoraciones en s\u00ed mismas dif\u00edcilmente pueden calificarse de irracionales. En cualquier lugar donde los hombres consideren importantes la belleza de un vecindario o de un edificio, la salud, la felicidad y la satisfacci\u00f3n de la humanidad, el honor de los individuos o las naciones, son tanto fuerzas motrices de conducta racional como los factores econ\u00f3micos en el sentido propio de la palabra, incluso cuando no son sustituibles entre s\u00ed en el mercado y, por tanto, no establecen relaciones de intercambio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que el c\u00e1lculo monetario no pueda abarcar estos factores radica en su propia naturaleza; pero para los prop\u00f3sitos de nuestra vida econ\u00f3mica diaria esto no quita valor al c\u00e1lculo monetario. Porque todos esos bienes ideales son bienes de orden inferior y, por lo tanto, pueden incluirse directamente en el \u00e1mbito de nuestro juicio de valores. Por tanto, no hay dificultad para tenerlos en cuenta, aunque deben permanecer fuera del \u00e1mbito del valor monetario. El hecho de que no admitan tal c\u00e1lculo hace que su consideraci\u00f3n en los asuntos de la vida sea m\u00e1s f\u00e1cil y no m\u00e1s dif\u00edcil. Una vez que vemos claramente lo mucho que valoramos la belleza, la salud, el honor y el orgullo, seguramente nada podr\u00e1 impedirnos prestarles la misma consideraci\u00f3n. Puede parecer doloroso para cualquier esp\u00edritu sensible tener que equilibrar los bienes espirituales con los materiales. Pero eso no es culpa del c\u00e1lculo monetario; reside en la naturaleza misma de las cosas. Incluso cuando los juicios de valor pueden establecerse directamente sin c\u00e1lculo en valor o en dinero, no se puede eludir la necesidad de elegir entre satisfacci\u00f3n material y espiritual. Robinson Crusoe y el estado socialista tienen la misma obligaci\u00f3n de tomar la decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquiera que tenga un sentido genuino de los valores morales no experimentar\u00e1 dificultades para decidir entre el honor y el sustento. Conoce su simple deber. Si un hombre no puede hacer del honor su pan, puede renunciar a su pan por el honor. S\u00f3lo aquellos que prefieren ser aliviados de la agon\u00eda de esta decisi\u00f3n, porque no pueden renunciar a la comodidad material en aras de la ventaja espiritual, ven en la elecci\u00f3n una profanaci\u00f3n de los verdaderos valores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El c\u00e1lculo monetario solo tiene sentido en el \u00e1mbito de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Es un sistema mediante el cual las reglas de la econom\u00eda pueden aplicarse en la disposici\u00f3n de los bienes econ\u00f3micos. Los bienes econ\u00f3micos s\u00f3lo tienen parte en este sistema en proporci\u00f3n a la medida en que puedan ser intercambiados por dinero. Cualquier extensi\u00f3n de la esfera del c\u00e1lculo monetario provoca malentendidos. No puede considerarse que constituya una especie de vara de medir para la valoraci\u00f3n de los bienes, y no puede tratarse as\u00ed en las investigaciones hist\u00f3ricas sobre el desarrollo de las relaciones sociales; no puede utilizarse como criterio de riqueza e ingresos nacionales, ni como medio para medir el valor de bienes que se encuentran fuera de la esfera del intercambio, ya que \u00bfqui\u00e9n deber\u00eda tratar de estimar el alcance de las p\u00e9rdidas humanas por emigraciones o guerras en t\u00e9rminos de dinero?<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Esta es una mera tonter\u00eda cient\u00edfica, por mucho que la puedan permitir economistas perspicaces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, dentro de estos l\u00edmites, que en la vida econ\u00f3mica nunca sobrepasa, el c\u00e1lculo monetario cumple todos los requisitos del c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Nos proporciona una gu\u00eda a trav\u00e9s de la opresiva plenitud de las potencialidades econ\u00f3micas. Nos permite extender a todos los bienes de orden superior el juicio de valor, que est\u00e1 ligado y es claramente evidente en el caso de los bienes listos para el consumo o, en el mejor de los casos, de los bienes de producci\u00f3n del orden inferior. Hace que su valor pueda computarse y, por lo tanto, nos da la base principal para todas las operaciones econ\u00f3micas con bienes de un orden superior. Sin \u00e9l, toda la producci\u00f3n que involucre procesos que se remontan mucho en el tiempo y todos los procesos indirectos m\u00e1s largos de la producci\u00f3n capitalista ser\u00edan tanteos en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay dos condiciones que gobiernan la posibilidad de calcular el valor en t\u00e9rminos monetarios. En primer lugar, no s\u00f3lo los bienes de orden inferior, sino tambi\u00e9n los de orden superior, deben entrar en el \u00e1mbito del intercambio, si ser\u00e1n incluidos en el c\u00e1lculo. Si no lo hacen, no surgir\u00e1n relaciones de intercambio. Cierto es que las consideraciones que deben obtenerse en el caso de Robinson Crusoe dispuesto, dentro del alcance de su propio hogar, para intercambiar, por producci\u00f3n, trabajo y harina para pan, son indistinguibles de las que obtiene cuando est\u00e1 dispuesto a intercambiar pan por ropa en el mercado libre y, por lo tanto, es cierto en cierta medida decir que toda acci\u00f3n econ\u00f3mica, incluida la propia producci\u00f3n de Robinson Crusoe, puede denominarse <em>intercambio<\/em><a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Adem\u00e1s, la mente de un solo hombre, por m\u00e1s astuta que sea, es demasiado d\u00e9bil para comprender la importancia de uno solo entre los innumerables bienes de un orden superior. Ning\u00fan hombre puede dominar jam\u00e1s todas las posibilidades de producci\u00f3n, por innumerables que sean, como para estar en condiciones de hacer juicios de valor evidentes sin la ayuda de alg\u00fan sistema de c\u00e1lculo. La distribuci\u00f3n entre varios individuos del control administrativo sobre los bienes econ\u00f3micos en una comunidad de hombres que participan en el trabajo de producirlos y que est\u00e1n interesados \u200b\u200becon\u00f3micamente en ellos, implica una especie de divisi\u00f3n intelectual del trabajo, que no ser\u00eda posible sin alg\u00fan sistema de c\u00e1lculo de la producci\u00f3n y sin la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda condici\u00f3n es que exista, de hecho, un medio de intercambio universalmente empleado, a saber, el dinero, que tambi\u00e9n desempe\u00f1a el mismo papel como medio en el intercambio de bienes de producci\u00f3n. Si este no fuera el caso, no ser\u00eda posible reducir todas las relaciones de intercambio a un denominador com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo en condiciones sencillas puede la econom\u00eda prescindir del c\u00e1lculo monetario. Dentro de los estrechos confines de la econom\u00eda dom\u00e9stica, por ejemplo, donde el padre puede supervisar toda la gesti\u00f3n econ\u00f3mica, es posible determinar la importancia de los cambios en los procesos de producci\u00f3n, sin tales ayudas para la mente y, sin embargo, con m\u00e1s o menos precisi\u00f3n. En tal caso, el proceso se desarrolla bajo un uso relativamente limitado de capital. Aqu\u00ed se introducen pocos de los procesos indirectos capitalistas de producci\u00f3n: lo que se fabrica son, por regla general, bienes de consumo o, al menos, bienes de un orden superior que se encuentran muy cerca de los bienes de consumo. La divisi\u00f3n del trabajo se encuentra en sus etapas rudimentarias: un mismo trabajador controla el trabajo de lo que es en efecto, un proceso completo de producci\u00f3n de bienes listos para el consumo, de principio a fin. Sin embargo, todo esto es diferente en la producci\u00f3n comunitaria desarrollada. Las experiencias de un per\u00edodo remoto y pasado de producci\u00f3n simple no proporcionan ning\u00fan tipo de argumento para establecer la posibilidad de un sistema econ\u00f3mico sin c\u00e1lculo monetario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los estrechos confines de una econom\u00eda dom\u00e9stica cerrada, es posible revisar el proceso de producci\u00f3n de principio a fin y juzgar todo el tiempo si uno u otro modo de procedimiento produce m\u00e1s bienes consumibles. Sin embargo, esto ya no es posible en las circunstancias incomparablemente m\u00e1s complicadas de nuestra propia econom\u00eda social. Ser\u00e1 evidente, incluso en la sociedad socialista, que 1.000 hectolitros de vino son mejores que 800, y no es dif\u00edcil decidir si desea 1.000 hectolitros de vino en lugar de 500 de aceite. No es necesario ning\u00fan sistema de c\u00e1lculo para establecer este hecho: el elemento decisivo es la voluntad de los sujetos econ\u00f3micos involucrados. Pero una vez tomada esta decisi\u00f3n, s\u00f3lo comienza la verdadera tarea de la direcci\u00f3n econ\u00f3mica racional, es decir, econ\u00f3micamente, poner los medios al servicio del fin. Eso solo se puede hacer con alg\u00fan tipo de c\u00e1lculo econ\u00f3mico. La mente humana no puede orientarse adecuadamente entre la masa desconcertante de productos intermedios y potencialidades de producci\u00f3n sin esa ayuda. Simplemente se quedar\u00eda perplejo ante los problemas de gesti\u00f3n y ubicaci\u00f3n<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una ilusi\u00f3n imaginar que en un Estado socialista el c\u00e1lculo <em>in natura<\/em> pueda reemplazar al c\u00e1lculo monetario. El c\u00e1lculo <em>in natura<\/em>, en una econom\u00eda sin intercambio, s\u00f3lo puede abarcar bienes de consumo; fracasa por completo cuando se trata de productos de orden superior. Y tan pronto como se abandona la concepci\u00f3n de un precio monetario establecido libremente para los bienes de un orden superior, la producci\u00f3n racional se vuelve completamente imposible. Cada paso que nos aleja de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y del uso del dinero tambi\u00e9n nos aleja de la econom\u00eda racional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es f\u00e1cil pasar por alto este hecho, considerando que la manera en que el socialismo se manifiesta entre nosotros constituye s\u00f3lo un oasis socialista en una sociedad con intercambio monetario, que sigue siendo una sociedad libre hasta cierto punto. En cierto sentido, podemos estar de acuerdo con la afirmaci\u00f3n de los socialistas, que de otro modo es totalmente insostenible y se presenta solo como un punto demag\u00f3gico, en el sentido de que la nacionalizaci\u00f3n y municipalizaci\u00f3n de la empresa no es realmente socialismo, ya que estas preocupaciones en sus organizaciones empresariales son tan dependientes sobre el sistema econ\u00f3mico circundante con su libre comercio que no se puede decir que participen hoy de la naturaleza realmente esencial de una econom\u00eda socialista. En los emprendimientos estatales y municipales se introducen mejoras t\u00e9cnicas porque se percibe su efecto en empresas privadas similares, nacionales o extranjeras, y porque las industrias privadas que producen los materiales para estas mejoras impulsan su implantaci\u00f3n. En estas preocupaciones pueden establecerse las ventajas de la reorganizaci\u00f3n, porque operan dentro de la esfera de una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y en el sistema de intercambio monetario, siendo as\u00ed capaz de computaci\u00f3n y contabilidad. Este estado de cosas, sin embargo, no podr\u00eda darse en el caso de las empresas socialistas que operan en un entorno puramente socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin c\u00e1lculo econ\u00f3mico no puede haber econom\u00eda. Por tanto, en un Estado socialista en el que la b\u00fasqueda del c\u00e1lculo econ\u00f3mico es imposible, no puede haber \u2014en nuestro sentido del t\u00e9rmino\u2014 econom\u00eda alguna. En cuestiones triviales y secundarias, la conducta racional a\u00fan podr\u00eda ser posible, pero en general ser\u00eda imposible hablar m\u00e1s de producci\u00f3n racional. No habr\u00eda forma de determinar qu\u00e9 es racional y, por tanto, es obvio que la producci\u00f3n nunca podr\u00eda ser dirigida por consideraciones econ\u00f3micas. Lo que esto significa es bastante claro, aparte de sus efectos sobre la oferta de productos b\u00e1sicos. La conducta racional estar\u00eda divorciada de la base misma que es su dominio propio. \u00bfHabr\u00eda, de hecho, algo parecido a la conducta racional o, de hecho, algo parecido a la racionalidad y la l\u00f3gica en el pensamiento mismo? Hist\u00f3ricamente, la racionalidad humana es un desarrollo de la vida econ\u00f3mica. \u00bfPodr\u00eda entonces obtenerla al divorciarse de ella?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un tiempo, el recuerdo de las experiencias adquiridas en una econom\u00eda competitiva, que se ha obtenido durante algunos miles de a\u00f1os, puede constituir un freno al colapso total del arte de la econom\u00eda. Los m\u00e9todos de procedimiento m\u00e1s antiguos podr\u00edan conservarse no por su racionalidad sino porque parecen estar consagrados por la tradici\u00f3n. En realidad, mientras tanto se habr\u00edan vuelto irracionales, ya que ya no se ajustan a las nuevas condiciones. Eventualmente, a trav\u00e9s de la reconstrucci\u00f3n general del pensamiento econ\u00f3mico, experimentar\u00e1n alteraciones que los har\u00e1n de hecho antiecon\u00f3micos. El suministro de bienes ya no proceder\u00e1 an\u00e1rquicamente por s\u00ed solo; eso es verdad. Todas las transacciones que sirvan al prop\u00f3sito de cumplir con los requisitos estar\u00e1n sujetas al control de una autoridad suprema. Sin embargo, en lugar de la econom\u00eda del m\u00e9todo de producci\u00f3n &#8220;an\u00e1rquico&#8221;, se recurrir\u00e1 a la producci\u00f3n sin sentido de un aparato absurdo. Las ruedas girar\u00e1n, pero funcionar\u00e1n sin ning\u00fan efecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede anticipar la naturaleza de la futura sociedad socialista. Habr\u00e1 cientos y miles de f\u00e1bricas en funcionamiento. Muy pocos de ellos producir\u00e1n productos listos para su uso; en la mayor\u00eda de los casos, lo que se fabricar\u00e1 ser\u00e1n bienes sin terminar y bienes de producci\u00f3n. Todas estas preocupaciones estar\u00e1n interrelacionadas. Todo producto pasar\u00e1 por una serie de etapas antes de que est\u00e9 listo para su uso. Sin embargo, en el incesante trabajo y esfuerzo de este proceso, la administraci\u00f3n no tendr\u00e1 ning\u00fan medio de probar sus resultados. Nunca podr\u00e1 determinar si un bien dado no se ha conservado durante un per\u00edodo de tiempo superfluo en los procesos necesarios de producci\u00f3n, o si no se ha desperdiciado trabajo y material en su terminaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 decidir si este o aquel m\u00e9todo de producci\u00f3n es el m\u00e1s rentable? En el mejor de los casos, solo podr\u00e1 comparar la calidad y la cantidad del producto consumible final producido, pero en los casos m\u00e1s raros estar\u00e1 en condiciones de comparar los gastos de producci\u00f3n. Conocer\u00e1, o creer\u00e1 conocer, los fines que debe alcanzar la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, y tendr\u00e1 que regular sus actividades en consecuencia, es decir, tendr\u00e1 que lograr esos fines con el menor gasto. Tendr\u00e1 que hacer sus c\u00e1lculos con miras a encontrar la forma m\u00e1s barata. Este c\u00e1lculo, naturalmente, tendr\u00e1 que ser un c\u00e1lculo de valor. Es eminentemente claro, y no requiere m\u00e1s pruebas, que no puede ser de car\u00e1cter t\u00e9cnico y que no puede basarse en el valor de uso objetivo de bienes y servicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, en el sistema econ\u00f3mico de propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, el sistema de c\u00e1lculo por valor es necesariamente empleado por cada miembro independiente de la sociedad. Todo el mundo participa de su surgimiento de doble forma: por un lado, como consumidor y por otro, como productor. Como consumidor establece una escala de valoraci\u00f3n de bienes listos para su uso en el consumo. Como productor, utiliza bienes de un orden superior para que produzcan el mayor rendimiento. De esta manera todos los bienes de orden superior reciben una posici\u00f3n en la escala de valoraciones de acuerdo con el estado inmediato de las condiciones sociales de producci\u00f3n y de las necesidades sociales. Mediante la interacci\u00f3n de estos dos procesos de valoraci\u00f3n, se proporcionar\u00e1n los medios para gobernar tanto el consumo como la producci\u00f3n mediante el principio econ\u00f3mico en su totalidad. Todo sistema graduado de precios se basa en el hecho de que los hombres siempre y por siempre armonizaron sus propios requisitos con su estimaci\u00f3n de los hechos econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto est\u00e1 necesariamente ausente en un estado socialista. La administraci\u00f3n puede saber exactamente qu\u00e9 bienes se necesitan con mayor urgencia. Pero al hacerlo, s\u00f3lo ha encontrado lo que, de hecho, es uno de los dos requisitos previos necesarios para el c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Sin embargo, por la naturaleza del caso, debe prescindir del otro: la valoraci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Puede establecer el valor alcanzado por la totalidad de los medios de producci\u00f3n; esto es obviamente id\u00e9ntico al de todas las necesidades satisfechas. Tambi\u00e9n puede calcular el valor de cualquier medio de producci\u00f3n calculando la consecuencia de su retiro en relaci\u00f3n con la satisfacci\u00f3n de necesidades. Sin embargo, no puede reducir este valor a la expresi\u00f3n uniforme de un precio monetario, como puede hacerlo una econom\u00eda competitiva, en la que todos los precios pueden remitirse a una expresi\u00f3n com\u00fan en t\u00e9rminos monetarios. En una comunidad socialista que, si bien no necesita prescindir necesariamente del dinero por completo, sin embargo, encuentra imposible utilizar el dinero como expresi\u00f3n del precio de los factores de producci\u00f3n incluido el trabajo), el dinero no puede desempe\u00f1ar ning\u00fan papel en el c\u00e1lculo econ\u00f3mico<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imag\u00ednese la construcci\u00f3n de un nuevo ferrocarril. \u00bfDeber\u00eda construirse en absoluto y, de ser as\u00ed, cu\u00e1l de una serie de rutas concebibles deber\u00eda construirse? En una econom\u00eda competitiva y monetaria, esta pregunta se responder\u00eda mediante el c\u00e1lculo monetario. La nueva ruta har\u00e1 menos costoso el transporte de algunas mercanc\u00edas, y es posible calcular si esta reducci\u00f3n de gastos trasciende lo que implica la construcci\u00f3n y mantenimiento de la siguiente l\u00ednea. Eso solo se puede calcular en dinero. No es posible alcanzar el fin deseado simplemente contrarrestando los diversos gastos y ahorros f\u00edsicos. Cuando no se pueden expresar las horas de trabajo, hierro, carb\u00f3n, todo tipo de material de construcci\u00f3n, m\u00e1quinas y otras cosas necesarias para la construcci\u00f3n y el mantenimiento del ferrocarril en una unidad com\u00fan, no es posible hacer c\u00e1lculos en absoluto. La elaboraci\u00f3n de facturas sobre una base econ\u00f3mica solo es posible cuando todos los bienes en cuesti\u00f3n pueden devolverse al dinero. Es cierto que el c\u00e1lculo monetario tiene sus inconvenientes y graves defectos, pero ciertamente no tenemos nada mejor que poner en su lugar, y para los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos de la vida, el c\u00e1lculo monetario, tal como existe bajo un sistema monetario s\u00f3lido, siempre es suficiente. Si prescindi\u00e9ramos de \u00e9l, cualquier sistema econ\u00f3mico de c\u00e1lculo se volver\u00eda absolutamente imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad socialista sabr\u00eda aguardarse por s\u00ed misma. Emitir\u00eda un edicto y decidir\u00eda a favor o en contra del edificio proyectado. Sin embargo, esta decisi\u00f3n depender\u00eda en el mejor de los casos de estimaciones vagas; nunca se basar\u00eda en la base de un c\u00e1lculo exacto de valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La econom\u00eda est\u00e1tica puede prescindir del c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Porque aqu\u00ed siempre se repiten los mismos acontecimientos en la vida econ\u00f3mica; y si asumimos que la primera disposici\u00f3n de la econom\u00eda socialista est\u00e1tica sigue sobre la base del estado final de la econom\u00eda competitiva, podr\u00edamos en todo caso concebir un sistema de producci\u00f3n socialista que est\u00e9 controlado racionalmente desde un punto de vista econ\u00f3mico. Pero esto solo es posible conceptualmente. Por el momento, dejamos de lado el hecho de que un estado est\u00e1tico es imposible en la vida real, ya que nuestros datos econ\u00f3micos est\u00e1n cambiando constantemente, de modo que la naturaleza est\u00e1tica de la actividad econ\u00f3mica es solo una suposici\u00f3n te\u00f3rica que no corresponde a ning\u00fan estado de cosas real, por muy necesario que sea para nuestro pensamiento y para la perfecci\u00f3n de nuestro conocimiento de la econom\u00eda. Aun as\u00ed, debemos asumir que la transici\u00f3n al socialismo debe, como consecuencia de la nivelaci\u00f3n de las diferencias de ingresos y los consiguientes reajustes en el consumo, y por tanto en la producci\u00f3n, cambiar todos los datos econ\u00f3micos de tal manera que se vuelva imposible un v\u00ednculo de conexi\u00f3n con el estado final de las cosas en la econom\u00eda competitiva previamente existente. Pero luego tenemos el espect\u00e1culo de un orden econ\u00f3mico socialista que se tambalea en el oc\u00e9ano de combinaciones econ\u00f3micas posibles y concebibles sin la br\u00fajula del c\u00e1lculo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en la comunidad socialista, todo cambio econ\u00f3mico se convierte en una empresa cuyo \u00e9xito no puede ni evaluarse de antemano ni determinarse posteriormente retrospectivamente. Solo hay tanteos en la oscuridad. El socialismo es la abolici\u00f3n de la econom\u00eda racional.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>El c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfRealmente estamos tratando con la consecuencia necesaria de la propiedad com\u00fan de los medios de producci\u00f3n? \u00bfNo hay forma de que alg\u00fan tipo de c\u00e1lculo econ\u00f3mico pueda estar ligado a un sistema socialista?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En toda gran empresa, cada negocio o rama de actividad en particular es, hasta cierto punto, independiente en su contabilidad. Considera el trabajo y el material entre s\u00ed, y siempre es posible que cada grupo individual logre un equilibrio particular y se acerque a los resultados econ\u00f3micos de sus actividades desde un punto de vista contable. De este modo podemos determinar con qu\u00e9 \u00e9xito ha trabajado cada secci\u00f3n en particular y, en consecuencia, sacar conclusiones sobre la reorganizaci\u00f3n, reducci\u00f3n, abandono o expansi\u00f3n de los grupos existentes y sobre la instituci\u00f3n de otros nuevos. Es cierto que algunos errores son inevitables en tal c\u00e1lculo. Surgen en parte de las dificultades derivadas de la asignaci\u00f3n de gastos generales. Sin embargo, otros errores surgen de la necesidad de calcular con datos que no son desde muchos puntos de vista rigurosamente comprobables, por ejemplo, cuando en la determinaci\u00f3n de la rentabilidad de un determinado m\u00e9todo de procedimiento calculamos la amortizaci\u00f3n de las m\u00e1quinas utilizadas en el supuesto de una duraci\u00f3n dada por su utilidad. Sin embargo, todos estos errores pueden limitarse a ciertos l\u00edmites estrechos, de modo que no perturben el resultado neto del c\u00e1lculo. Lo que queda de incertidumbre entra en el c\u00e1lculo de la incertidumbre de las condiciones futuras, que es un concomitante inevitable de la naturaleza din\u00e1mica de la vida econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece tentador por consiguiente intentar construir por analog\u00eda una estimaci\u00f3n separada de los grupos de producci\u00f3n particulares en el Estado socialista. Pero esto es absolutamente imposible. Porque cada c\u00e1lculo por separado de las ramas particulares de una misma empresa depende exclusivamente del hecho de que es precisamente en las transacciones de mercado donde se forman los precios de mercado que deben tomarse como base de c\u00e1lculo para todo tipo de bienes y mano de obra empleados. Donde no hay mercado libre, no hay mecanismo de precios; sin un mecanismo de precios, no hay c\u00e1lculo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos concebir una situaci\u00f3n en la que se permite el intercambio entre ramas particulares de negocios, para obtener el mecanismo de las relaciones de intercambio (precios) y as\u00ed crear una base para el c\u00e1lculo econ\u00f3mico incluso en la comunidad socialista. En el marco de una econom\u00eda uniforme que no conoce la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, los grupos de trabajo individuales se constituyen por disposici\u00f3n independiente y autorizada, que tienen de hecho que comportarse de acuerdo con las instrucciones del consejo econ\u00f3mico supremo, pero que, no obstante, se asignan entre s\u00ed bienes y servicios materiales s\u00f3lo a cambio de un pago, que deber\u00eda efectuarse en el medio general de intercambio. Es m\u00e1s o menos as\u00ed como concebimos la organizaci\u00f3n del funcionamiento socialista de los negocios cuando hoy hablamos de socializaci\u00f3n completa y cosas por el estilo. Pero todav\u00eda no hemos llegado al punto crucial. Las relaciones de intercambio entre bienes de producci\u00f3n s\u00f3lo pueden establecerse sobre la base de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Cuando el &#8220;sindicato del carb\u00f3n&#8221; proporciona carb\u00f3n al &#8220;sindicato del hierro&#8221;, no se puede formar ning\u00fan precio, excepto cuando ambos sindicatos son propietarios de los medios de producci\u00f3n empleados en su negocio. Esto no ser\u00eda socializaci\u00f3n sino capitalismo y sindicalismo obrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, el asunto es muy simple para aquellos te\u00f3ricos socialistas que se basan en la teor\u00eda del valor trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan pronto como la sociedad toma posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y los aplica a la producci\u00f3n en su forma directamente socializada, el trabajo de cada individuo, por diferente que sea su utilidad espec\u00edfica, se convierte a priori y directamente en trabajo social. Entonces no es necesario establecer indirectamente la cantidad de trabajo social invertido en un producto; la experiencia diaria nos dice inmediatamente cu\u00e1nto es necesario en promedio. La sociedad puede simplemente calcular cu\u00e1ntas horas de trabajo se invierten en una m\u00e1quina de vapor, un <em>quarter<\/em> del trigo de la \u00faltima cosecha y 100 yardas de lino de determinada calidad\u2026 Sin duda, la sociedad tambi\u00e9n tendr\u00e1 que saber cu\u00e1nta mano de obra se necesita para producir cualquier bien de consumo. Tendr\u00e1 que organizar su plan de producci\u00f3n de acuerdo con sus medios de producci\u00f3n, a los que pertenece especialmente el trabajo. La utilidad producida por los diversos bienes de consumo, comparados entre s\u00ed y contra la cantidad de trabajo necesaria para producirlos, determinar\u00e1 en \u00faltima instancia el plan. La gente simplificar\u00e1 todo sin la mediaci\u00f3n del notorio &#8220;valor&#8221;<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed no es nuestra tarea una vez m\u00e1s presentar objeciones cr\u00edticas contra la teor\u00eda del valor trabajo. A este respecto, s\u00f3lo pueden interesarnos en la medida en que sean relevantes para una evaluaci\u00f3n de la aplicabilidad del trabajo en los c\u00e1lculos de valor de una comunidad socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A primera vista, el c\u00e1lculo en t\u00e9rminos de trabajo tambi\u00e9n tiene en cuenta las condiciones naturales de producci\u00f3n no humanas. La ley de los rendimientos decrecientes ya est\u00e1 reconocida en el concepto de tiempo de trabajo medio socialmente necesario en la medida en que su funcionamiento se debe a la variedad de las condiciones naturales de producci\u00f3n. Si aumenta la demanda de un bien y se deben explotar peores recursos naturales, entonces tambi\u00e9n aumenta el tiempo de trabajo socialmente necesario promedio requerido para la producci\u00f3n de una unidad. Si se descubren recursos naturales m\u00e1s favorables, la cantidad de trabajo socialmente necesario disminuye<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. La consideraci\u00f3n de la condici\u00f3n natural de producci\u00f3n es suficiente s\u00f3lo en la medida en que se refleja en la cantidad de trabajo socialmente necesario. Pero es en este sentido que falla la valoraci\u00f3n en t\u00e9rminos de trabajo. Deja fuera de la cuenta el empleo de factores materiales de producci\u00f3n. Sea 10 horas la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para la producci\u00f3n de cada una de las mercanc\u00edas P y Q. Adem\u00e1s, en adici\u00f3n al trabajo, la producci\u00f3n de P y Q requiere la materia prima A, una unidad de la cual se produce mediante una hora de trabajo socialmente necesario; en la producci\u00f3n de P se utilizan 2 unidades de A y 8 horas de trabajo, y una unidad de A y 9 horas de trabajo en la producci\u00f3n de Q. En t\u00e9rminos de trabajo, P y Q son equivalentes, pero en t\u00e9rminos de valor, P es m\u00e1s valioso que Q. Lo primero es falso y s\u00f3lo lo segundo corresponde a la naturaleza y prop\u00f3sito del c\u00e1lculo. Es cierto que este excedente, por el cual seg\u00fan el c\u00e1lculo del valor P es m\u00e1s valioso que Q, este sustrato material &#8220;viene dado por la naturaleza sin ninguna adici\u00f3n del hombre&#8221;<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Sin embargo, el hecho de que solo est\u00e9 presente en cantidades tales que se convierta en objeto de economizar, debe tenerse en cuenta de una forma u otra en el c\u00e1lculo del valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo defecto en el c\u00e1lculo en t\u00e9rminos de trabajo es ignorar las diferentes calidades del trabajo. Para Marx, todo el trabajo humano es econ\u00f3micamente del mismo tipo, ya que siempre es &#8220;el gasto productivo del cerebro, la fuerza muscular, los nervios y la mano humanos&#8221;<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo calificado cuenta solo como trabajo simple intensificado, o m\u00e1s bien multiplicado, de modo que una cantidad menor de trabajo calificado es igual a una mayor cantidad de trabajo simple. La experiencia muestra que la mano de obra calificada siempre puede reducirse de esta manera a los t\u00e9rminos del trabajo simple. Independientemente de que una mercanc\u00eda sea el producto del trabajo m\u00e1s calificado, su valor puede equipararse al del producto del trabajo simple, de modo que representa simplemente una cantidad definida de trabajo simple.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">B\u00f6hm-Bawerk no se equivoca mucho cuando llama a este argumento &#8220;un malabarismo te\u00f3rico de ingenuidad casi pasmosa&#8221;<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Para juzgar el punto de vista de Marx, no necesitamos preguntarnos si es posible descubrir una \u00fanica medida fisiol\u00f3gica uniforme de todo el trabajo humano, ya sea f\u00edsico o &#8220;mental&#8221;. Porque es cierto que existen entre los hombres diversos grados de capacidad y destreza, que hacen que los productos y servicios del trabajo tengan diferentes cualidades. Lo que debe ser concluyente para decidir si el c\u00f3mputo en t\u00e9rminos de trabajo es aplicable o no es si es o no posible traer diferentes tipos de trabajo bajo un denominador com\u00fan sin la mediaci\u00f3n de la valoraci\u00f3n de sus productos por parte del sujeto econ\u00f3mico. La prueba que Marx intenta dar no tiene \u00e9xito. De hecho, la experiencia muestra que los bienes se consumen en las relaciones de intercambio sin tener en cuenta el hecho de que se producen mediante trabajo simple o complejo. Pero esto s\u00f3lo ser\u00eda una prueba de que determinadas cantidades de trabajo simple se igualan directamente a determinadas cantidades de trabajo complejo, si se demostrara que el trabajo es su fuente de valor de cambio. Esto no s\u00f3lo no est\u00e1 demostrado, sino que es lo que Marx est\u00e1 tratando de demostrar mediante estos mismos argumentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no es una prueba de esta homogeneidad que las tasas de sustituci\u00f3n entre trabajo simple y complejo se manifiesten en la tasa salarial en una econom\u00eda de intercambio, un hecho al que Marx no alude en este contexto. Este proceso de igualaci\u00f3n es el resultado de transacciones de mercado y no su antecedente. El c\u00e1lculo en t\u00e9rminos de trabajo tendr\u00eda que establecer una proporci\u00f3n arbitraria para la sustituci\u00f3n de trabajo complejo por simple, lo que excluye su empleo para fines de administraci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante mucho tiempo se supuso que la teor\u00eda del valor trabajo era indispensable para el socialismo, por lo que la demanda de nacionalizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n deber\u00eda tener una base \u00e9tica. Hoy sabemos que esto es un error. Aunque la mayor\u00eda de los partidarios socialistas han empleado este concepto err\u00f3neo, y aunque Marx, por mucho que adopt\u00f3 fundamentalmente otro punto de vista, no estaba del todo libre de \u00e9l, est\u00e1 claro que el llamado pol\u00edtico para la introducci\u00f3n de la producci\u00f3n socializada no requiere ni puede obtener el apoyo de la teor\u00eda del valor trabajo, por un lado, y que, por el otro, las personas que tienen diferentes puntos de vista sobre la naturaleza y el origen del valor econ\u00f3mico pueden ser socialistas seg\u00fan sus sentimientos. Sin embargo, la teor\u00eda del valor trabajo es inherentemente necesaria para los partidarios de la producci\u00f3n socialista en un sentido distinto al que se suele pretender. En general, la producci\u00f3n socialista s\u00f3lo podr\u00eda parecer racionalmente realizable, si proporcionara una unidad de valor objetivamente reconocible, que permitiera el c\u00e1lculo econ\u00f3mico en una econom\u00eda en la que ni el dinero ni el cambio estuvieran presentes. Y nada m\u00e1s el trabajo puede concebirse como tal.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Responsabilidad e iniciativa en los asuntos comunitarios<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de la responsabilidad y la iniciativa en las empresas socialistas est\u00e1 estrechamente relacionado con el del c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Actualmente se acepta universalmente que la exclusi\u00f3n de la libre iniciativa y la responsabilidad individual, de las que depende el \u00e9xito de la empresa privada, constituye la amenaza m\u00e1s grave para la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica socialista<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los socialistas ignoran este problema en silencio. Otros creen que pueden responder con una alusi\u00f3n a los directores de empresas; a pesar de que no son los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n, las empresas bajo su control han de crecer r\u00e1pidamente. Si la sociedad, en lugar de los accionistas de la empresa, se convierte en propietaria de los medios de producci\u00f3n, nada se habr\u00e1 alterado. Los directores no trabajar\u00edan menos satisfactoriamente para la sociedad que para los accionistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos distinguir entre dos grupos de sociedades an\u00f3nimas y preocupaciones similares. En el primer grupo, formado en su mayor parte por empresas m\u00e1s peque\u00f1as, algunas personas se unen en una empresa com\u00fan en la forma jur\u00eddica una compa\u00f1\u00eda. Muchas veces son los herederos de los fundadores de la empresa o, con frecuencia, competidores anteriores que se han fusionado. En este caso, el control y la gesti\u00f3n reales de los negocios est\u00e1 en manos de los propios accionistas o al menos de algunos de los accionistas, que hacen negocios en su propio inter\u00e9s; o en el de accionistas estrechamente relacionados como esposas, menores de edad, etc. Los consejeros en su calidad de miembros del consejo de administraci\u00f3n o del consejo de control, y en ocasiones tambi\u00e9n en una capacidad jur\u00eddica atenuada, ejercen ellos mismos la influencia decisiva en la direcci\u00f3n de asuntos. Esto tampoco se ve afectado por la circunstancia de que a veces parte del capital social est\u00e9 en manos de un consorcio financiero o un banco. Aqu\u00ed, de hecho, la empresa solo se diferencia de la compa\u00f1\u00eda p\u00fablica comercial por su forma jur\u00eddica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n es bastante diferente en el caso de las empresas de gran tama\u00f1o, donde solo una fracci\u00f3n de los accionistas, es decir, los grandes accionistas, participan en el control real de la empresa. Y estos suelen tener el mismo inter\u00e9s en la prosperidad de la empresa que cualquier propietario. Sin embargo, es muy posible que tengan intereses distintos a los de la gran mayor\u00eda de los peque\u00f1os accionistas, que quedan excluidos de la gesti\u00f3n, aunque posean la mayor parte del capital social. Pueden producirse graves colisiones cuando el negocio de la empresa se maneja de tal manera en nombre de los directores que los accionistas resultan perjudicados. Pero sea como fuere, est\u00e1 claro que los verdaderos poseedores del poder en las empresas dirigen el negocio en su propio inter\u00e9s, coincida o no con el de los accionistas. A largo plazo, en general, ser\u00e1 ventajoso para el administrador de la empresa s\u00f3lido, que no est\u00e1 simplemente empe\u00f1ado en obtener un beneficio transitorio, representar los intereses de los accionistas no m\u00e1s que en todos los casos y evitar manipulaciones que puedan da\u00f1arlos. Esto es v\u00e1lido en primera instancia para los bancos y los grupos financieros, que no deben jugar a costa del p\u00fablico con el cr\u00e9dito del que disfrutan. Por tanto, el \u00e9xito de las empresas no depende \u00fanicamente de la prescripci\u00f3n de los motivos \u00e9ticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n se transforma por completo cuando se nacionaliza una empresa. La fuerza motriz desaparece con la exclusi\u00f3n de los intereses materiales de los particulares, y si las empresas estatales y municipales prosperan, se debe a la toma del control de la &#8220;gesti\u00f3n&#8221; de parte de la empresa privada, o al hecho de que siempre son impulsados a reformas e innovaciones por parte de los empresarios a quienes compran sus instrumentos de producci\u00f3n y materia prima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado que estamos en condiciones de examinar d\u00e9cadas de esfuerzo estatal y socialista, ahora se reconoce generalmente que no hay presi\u00f3n interna para reformar y mejorar la producci\u00f3n en las empresas socialistas, que no pueden ajustarse a las condiciones cambiantes de la demanda y que, en una palabra, son una rama muerta del organismo econ\u00f3mico. Todos los intentos de darles vida hasta ahora han sido en vano. Se supon\u00eda que una reforma en el sistema de remuneraci\u00f3n podr\u00eda lograr el fin deseado. Si los gerentes de estas empresas estaban interesados en el rendimiento, se pensaba que estar\u00edan en una posici\u00f3n comparable a la del gerente de empresas de gran escala. Este es un error fatal. Los gerentes de empresas a gran escala est\u00e1n vinculados con los intereses de las empresas que administran de una manera completamente diferente de lo que podr\u00eda ser el caso en las preocupaciones p\u00fablicas. O ya son propietarios de una fracci\u00f3n nada despreciable del capital social, o esperan serlo a su debido tiempo. Adem\u00e1s, est\u00e1n en condiciones de obtener beneficios mediante la especulaci\u00f3n burs\u00e1til con las acciones de la empresa. Tienen la perspectiva de legar sus posiciones a sus herederos, o al menos asegurar parte de su influencia. El tipo al que se debe atribuir el \u00e9xito de las sociedades an\u00f3nimas no es el de un director gerente complacientemente pr\u00f3spero que se parezca al funcionario p\u00fablico en su perspectiva y experiencia; m\u00e1s bien es precisamente el gestor, promotor y hombre de negocios, quien se interesa como accionista, a que toda nacionalizaci\u00f3n y municipalizaci\u00f3n que se tenga por objeto sea evitada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, no es leg\u00edtimo apelar en un contexto socialista a tales argumentos para asegurar el \u00e9xito de un orden econ\u00f3mico construido sobre bases socialistas. Todos los sistemas socialistas, incluido el de Karl Marx y sus partidarios ortodoxos, parten del supuesto de que en una sociedad socialista no podr\u00eda surgir un conflicto entre los intereses de lo particular y lo general. Todo el mundo actuar\u00e1 en su propio inter\u00e9s en dar lo mejor de s\u00ed mismo porque participa del producto de toda la actividad econ\u00f3mica. La objeci\u00f3n obvia de que al individuo le preocupa muy poco si \u00e9l mismo es diligente y entusiasta, y que es de mayor importancia para \u00e9l que todos los dem\u00e1s deber\u00edan serlo, es completamente ignorada o insuficientemente tratada por ellos. Creen que pueden construir una comunidad socialista bas\u00e1ndose \u00fanicamente en el imperativo categ\u00f3rico. Kautsky demuestra mejor cu\u00e1n a la ligera es su costumbre de proceder de esta manera cuando dice: \u201cSi el socialismo es una necesidad social, entonces ser\u00eda la naturaleza humana y no el socialismo la que tendr\u00eda que reajustarse, si alguna vez los dos chocaran<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a>&#8220;. Esto no es m\u00e1s que puro utopismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero incluso si por el momento admitimos que estas expectativas ut\u00f3picas pueden realmente realizarse, que cada individuo en una sociedad socialista se esforzar\u00e1 con el mismo celo que lo hace hoy en una sociedad en la que est\u00e1 sujeto a la presi\u00f3n de la libre competencia, a\u00fan permanece el problema de medir el resultado de la actividad econ\u00f3mica en una comunidad socialista que no permite ning\u00fan c\u00e1lculo econ\u00f3mico. No podemos actuar econ\u00f3micamente si no estamos en condiciones de entender la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un lema popular afirma que, si pensamos menos burocr\u00e1ticamente y m\u00e1s comercialmente en las empresas comunales, estas funcionar\u00e1n tan bien como las empresas privadas. Las posiciones de liderazgo deben estar ocupadas por comerciantes, y luego los ingresos crecer\u00e1n r\u00e1pidamente. Lamentablemente, la &#8220;mentalidad comercial&#8221; no es algo externo, que puede transferirse arbitrariamente. Las cualidades de un comerciante no son propiedad de una persona en funci\u00f3n de las aptitudes innatas, ni se adquieren mediante estudios en una escuela comercial o trabajando en una casa comercial, ni siquiera por haber sido un hombre de negocios durante alg\u00fan tiempo. La actitud y actividad comercial del empresario surge de su posici\u00f3n en el proceso econ\u00f3mico y se pierde con su desaparici\u00f3n. Cuando un hombre de negocios exitoso es nombrado gerente de una empresa p\u00fablica, a\u00fan puede traer consigo ciertas experiencias de su ocupaci\u00f3n anterior y poder aprovecharlas de manera rutinaria durante alg\u00fan tiempo. Sin embargo, con su entrada en la actividad comunal, deja de ser un comerciante y se convierte en un bur\u00f3crata como cualquier otro empleado del lugar. No es un conocimiento de tenedur\u00eda de libros, de organizaci\u00f3n empresarial, o del estilo de correspondencia comercial, ni siquiera una dispensa de un bachillerato comercial, lo que hace al comerciante, sino su posici\u00f3n caracter\u00edstica en el proceso productivo, que permite la identificaci\u00f3n de los intereses de la empresa y los suyos propios. No se soluciona el problema cuando Otto Bauer, en su obra m\u00e1s recientemente publicada, propone que los directores del Banco Central Nacional, a quienes se conferir\u00e1 el liderazgo en el proceso econ\u00f3mico, sean nominados por un Collegium, a la que tambi\u00e9n pertenecer\u00edan representantes del personal docente de los liceos comerciales<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Como los fil\u00f3sofos de Plat\u00f3n, los directores as\u00ed nombrados pueden ser los m\u00e1s sabios y mejores de su clase, pero no pueden ser comerciantes en sus puestos como l\u00edderes de una sociedad socialista, incluso si deber\u00edan haberlo sido previamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una queja generalizada que la administraci\u00f3n de empresas p\u00fablicas carece de iniciativa. Se cree que esto podr\u00eda remediarse con cambios en la organizaci\u00f3n. Esto tambi\u00e9n es un grave error. La gesti\u00f3n de una empresa socialista no puede estar enteramente en manos de un solo individuo, porque siempre debe existir la sospecha de que permitir\u00e1 errores que inflijan graves da\u00f1os a la comunidad. Pero si las conclusiones importantes dependen de los votos de los comit\u00e9s o del consentimiento de las oficinas gubernamentales pertinentes, entonces se imponen limitaciones a la iniciativa del individuo. Los comit\u00e9s rara vez se inclinan a introducir innovaciones audaces. La falta de libre iniciativa en los negocios p\u00fablicos no se basa en la ausencia de organizaci\u00f3n, es inherente a la naturaleza del negocio en s\u00ed. No se puede transferir la libre disposici\u00f3n de los factores de producci\u00f3n a un empleado, por muy alto que sea su rango, y esto se vuelve a\u00fan menos posible cuanto m\u00e1s intensamente est\u00e1 materialmente interesado en el desempe\u00f1o exitoso de sus funciones; porque en la pr\u00e1ctica, el administrador sin propiedad s\u00f3lo puede ser considerado moralmente responsable por las p\u00e9rdidas incurridas. Y as\u00ed las p\u00e9rdidas \u00e9ticas se yuxtaponen con oportunidades de ganancia material. El due\u00f1o de la propiedad, por otro lado, es \u00e9l mismo responsable, ya que \u00e9l mismo debe sentir principalmente la p\u00e9rdida que surge de los negocios realizados de manera imprudente. Precisamente en esto hay una diferencia caracter\u00edstica entre la producci\u00f3n liberal y socialista.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Las doctrinas socialistas m\u00e1s recientes y el problema del c\u00e1lculo econ\u00f3mico<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado que los acontecimientos recientes ayudaron a los partidos socialistas a obtener el poder en Rusia, Hungr\u00eda, Alemania y Austria y, por lo tanto, han convertido la ejecuci\u00f3n de un programa de nacionalizaci\u00f3n socialista en un tema de actualidad, los escritores marxistas han comenzado a abordar m\u00e1s de cerca los problemas de la regulaci\u00f3n de la comunidad socialista<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Pero incluso ahora siguen evitando cautelosamente la cuesti\u00f3n crucial, dejando que la aborden los despreciados &#8220;utopistas&#8221;. Ellos mismos prefieren limitar su atenci\u00f3n a lo que se har\u00e1 en el futuro inmediato; siempre est\u00e1n elaborando programas del camino al socialismo y no del socialismo mismo. La \u00fanica conclusi\u00f3n posible de todos estos escritos es que ni siquiera son conscientes del gran problema del c\u00e1lculo econ\u00f3mico en una sociedad socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Otto Bauer, la nacionalizaci\u00f3n de los bancos aparece como el paso final y decisivo en la realizaci\u00f3n del programa de nacionalizaci\u00f3n socialista. Si todos los bancos son nacionalizados y fusionados en un solo banco central, entonces su junta administrativa se convierte en \u201cla autoridad econ\u00f3mica suprema, el principal \u00f3rgano administrativo de toda la econom\u00eda. S\u00f3lo mediante la nacionalizaci\u00f3n de la banca la sociedad obtiene el poder de regular su trabajo seg\u00fan un plan y de distribuir racionalmente sus recursos entre las distintas ramas de la producci\u00f3n, para adecuarlos a las necesidades de la naci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Bauer no est\u00e1 discutiendo los arreglos monetarios que prevalecer\u00e1n en la comunidad socialista despu\u00e9s de que se complete la nacionalizaci\u00f3n de los bancos. Al igual que otros marxistas, est\u00e1 tratando de mostrar c\u00f3mo de manera simple y obvia el futuro orden socialista de la sociedad evolucionar\u00e1 a partir de las condiciones que prevalecen en una econom\u00eda capitalista desarrollada. \u201cBasta con traspasar a los representantes de la naci\u00f3n el poder que ahora ejercen los accionistas bancarios a trav\u00e9s de las Juntas Administrativas que elijan\u201d<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, para socializar los bancos y as\u00ed poner el \u00faltimo ladrillo en el edificio del socialismo. Bauer deja a sus lectores completamente ignorantes del hecho de que la naturaleza de los bancos cambia por completo en el proceso de nacionalizaci\u00f3n y fusi\u00f3n en un banco central. Una vez que los bancos se fusionan en un solo banco, su esencia se transforma por completo; entonces est\u00e1n en condiciones de emitir cr\u00e9dito sin limitaci\u00f3n alguna<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. De esta manera, el sistema monetario tal como lo conocemos hoy desaparece por s\u00ed solo. Cuando, adem\u00e1s, el banco central \u00fanico es nacionalizado en una sociedad, que de otro modo ya est\u00e1 completamente socializada, desaparecen las transacciones de mercado y todas las transacciones de cambio son abolidas. Al mismo tiempo que el Banco deja de ser un banco, sus funciones espec\u00edficas se extinguen, pues ya no hay lugar para \u00e9l en dicha sociedad. Puede ser que se mantenga el nombre de \u201cBanco\u201d, que el Consejo Econ\u00f3mico Supremo de la comunidad socialista se denomine Junta Directiva del Banco, y que celebren sus reuniones en un edificio antes ocupado por un banco. Pero ya no es un banco, no cumple ninguna de las funciones que cumple un banco en un sistema econ\u00f3mico que se basa en la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y el uso de un medio general de cambio: el dinero. Ya no distribuye ning\u00fan cr\u00e9dito, porque una sociedad socialista hace que el cr\u00e9dito sea necesariamente imposible. El propio Bauer no nos dice qu\u00e9 es un banco, pero comienza su cap\u00edtulo sobre la nacionalizaci\u00f3n de los bancos con la frase: &#8220;Todo el capital disponible fluye hacia un fondo com\u00fan en los bancos&#8221;<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Como marxista, \u00bfno debe plantearse la cuesti\u00f3n de cu\u00e1les ser\u00e1n las actividades de los bancos despu\u00e9s de la abolici\u00f3n del capitalismo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los dem\u00e1s escritores que se han enfrentado a los problemas de la organizaci\u00f3n de la comunidad socialista son culpables de confusiones similares. No se dan cuenta de que las bases del c\u00e1lculo econ\u00f3mico se eliminan por la exclusi\u00f3n del intercambio y el mecanismo de precios, y que algo debe ser sustituido en su lugar, si no se quiere abolir toda la econom\u00eda y no resultar en un caos desesperado. La gente cree que las instituciones socialistas podr\u00edan evolucionar sin m\u00e1s que las de una econom\u00eda capitalista. Esto no es en absoluto el caso. Y se vuelve a\u00fan m\u00e1s grotesco cuando hablamos de bancos, administraci\u00f3n de bancos, etc., en una comunidad socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La referencia a las condiciones que se han desarrollado en Rusia y Hungr\u00eda bajo el dominio sovi\u00e9tico no prueba nada. Lo que tenemos no es m\u00e1s que una imagen de la destrucci\u00f3n de un orden de producci\u00f3n social existente, que se ha sustituido por una econom\u00eda familiar campesina cerrada. Todas las ramas de producci\u00f3n que dependen de la divisi\u00f3n social del trabajo se encuentran en un estado de total disoluci\u00f3n. Lo que est\u00e1 sucediendo bajo el gobierno de Lenin y Trotsky es simplemente destrucci\u00f3n y aniquilaci\u00f3n. Si, como sostienen los liberales<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, el socialismo debe inevitablemente arrastrar estas consecuencias en su comitiva, o si, como replican los socialistas, esto es solo el resultado del hecho de que la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica es atacada desde afuera, es una cuesti\u00f3n que no nos interesa en este contexto. Todo lo que debe establecerse es el hecho de que la comunidad socialista sovi\u00e9tica ni siquiera ha comenzado a discutir el problema del c\u00e1lculo econ\u00f3mico, ni tiene ninguna raz\u00f3n para hacerlo. Porque donde las cosas todav\u00eda se producen para el mercado en la Rusia sovi\u00e9tica a pesar de las prohibiciones gubernamentales, se valoran en t\u00e9rminos de dinero, porque existe en esa medida la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y los bienes se venden a cambio de dinero. Incluso el Gobierno no puede negar la necesidad, que confirma al aumentar la cantidad de dinero en circulaci\u00f3n, de mantener un sistema monetario por lo menos durante el per\u00edodo de transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que la esencia del problema que hay que afrontar todav\u00eda no ha salido a la luz en la Rusia sovi\u00e9tica, lo demuestra bien las declaraciones de Lenin en su ensayo sobre <em>Die n\u00e4chsten Aufgaben der Sowjetmacht<\/em>. En las deliberaciones del dictador siempre se repite el pensamiento de que la tarea inmediata y m\u00e1s urgente del comunismo ruso es &#8220;la organizaci\u00f3n de la contabilidad y el control de aquellas cuestiones en las que los capitalistas ya han sido expropiados, y de todas las dem\u00e1s preocupaciones econ\u00f3micas&#8221;<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Aun as\u00ed, Lenin est\u00e1 lejos de darse cuenta de que aqu\u00ed se trata de un problema completamente nuevo que es imposible resolver con los instrumentos conceptuales de la cultura &#8220;burguesa&#8221;. Como un verdadero pol\u00edtico, no se preocupa por cuestiones ajenas a sus narices. Todav\u00eda se encuentra rodeado de transacciones monetarias y no advierte que con la socializaci\u00f3n progresiva el dinero pierde necesariamente su funci\u00f3n como medio de intercambio de uso general, en la medida en que la propiedad privada y con ella el intercambio desaparecen. La implicaci\u00f3n de las reflexiones de Lenin es que le gustar\u00eda reintroducir en los negocios sovi\u00e9ticos la contabilidad &#8220;burguesa&#8221; llevada a cabo sobre una base monetaria. Por lo tanto, tambi\u00e9n desea devolver a los \u201cexpertos burgueses\u201d a un estado de gracia<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Por lo dem\u00e1s, Lenin es tan poco consciente como Bauer del hecho de que en una comunidad socialista las funciones del banco son impensables en su sentido actual. Quiere ir m\u00e1s all\u00e1 con la &#8220;nacionalizaci\u00f3n de los bancos&#8221; y proceder &#8220;a una transformaci\u00f3n de los bancos en el punto nodal de la contabilidad social bajo el socialismo&#8221;<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ideas de Lenin sobre el sistema econ\u00f3mico socialista, al que se esfuerza por llevar a su pueblo, son generalmente oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl estado socialista\u201d, dice, \u201cs\u00f3lo puede surgir como una red de comunas productoras y consumidoras, que registran concienzudamente su producci\u00f3n y consumo, realizan econ\u00f3micamente su trabajo, elevan ininterrumpidamente su productividad laboral y as\u00ed lograr la posibilidad de rebajar la jornada laboral a siete o seis horas o incluso menos<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\">[26]<\/a>&#8220;\u2026.\u201cCada factor, cada aldea aparece como una comuna de producci\u00f3n y consumo que tiene el derecho y la obligaci\u00f3n de aplicar la legislaci\u00f3n sovi\u00e9tica general a su manera (&#8216;a su manera&#8217; no en el sentido de su voluntad, sino en el sentido de la variedad de sus formas de realizaci\u00f3n), y resolver a su manera los problemas de c\u00e1lculo de la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de productos\u201d<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas principales comunas deben y servir\u00e1n a las m\u00e1s atrasadas como educadores, maestros y l\u00edderes estimulantes\u201d. Los \u00e9xitos de las principales comunas deben difundirse en todos sus detalles para dar un buen ejemplo. Las comunas que &#8220;muestran buenos resultados comerciales&#8221; deben ser recompensadas de inmediato &#8220;con una reducci\u00f3n de la jornada laboral y un aumento de los salarios, y permitiendo que se preste m\u00e1s atenci\u00f3n a los bienes y valores culturales y est\u00e9ticos&#8221;<a href=\"#_ftn28\" id=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos inferir que el ideal de Lenin es un estado de sociedad en el que los medios de producci\u00f3n no sean propiedad de unos pocos distritos, municipios o incluso de los trabajadores en cuesti\u00f3n, sino de toda la comunidad. Su ideal es socialista y no sindicalista. No es necesario enfatizar esto especialmente para un marxista como Lenin. No es extraordinario el te\u00f3rico Lenin, sino el estadista Lenin, l\u00edder de la revoluci\u00f3n rusa sindicalista y campesina. Sin embargo, en este momento estamos comprometidos con el escritor Lenin y podemos considerar sus ideales por separado, sin dejarnos perturbar por el cuadro de la sobria realidad. Seg\u00fan el te\u00f3rico Lenin, toda gran empresa agr\u00edcola e industrial es integrante de la gran comunidad laboral. Aquellos que participan activamente en esta comunidad tienen derecho a autogobernarse; ejercen una profunda influencia en la direcci\u00f3n de la producci\u00f3n y nuevamente en la distribuci\u00f3n de los bienes que se destinan al consumo. Sin embargo, el trabajo es propiedad de toda la sociedad y, como su producto tambi\u00e9n pertenece a la sociedad, dispone de su distribuci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo, debemos preguntarnos ahora, se lleva a cabo el c\u00e1lculo en la econom\u00eda en una comunidad socialista tan organizada? Lenin nos da una respuesta de lo m\u00e1s inadecuada al remitirnos a las estad\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros debemos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevar estad\u00edsticas a las masas, hacerlas populares, para que la poblaci\u00f3n activa aprenda gradualmente por s\u00ed misma a comprender y darse cuenta de cu\u00e1nto y qu\u00e9 tipo de trabajo se debe hacer, cu\u00e1nto y qu\u00e9 tipo de recreaci\u00f3n se debe tomar, de modo que la comparaci\u00f3n de los resultados industriales de la econom\u00eda en el caso de comunas individuales se convierte en objeto de inter\u00e9s general y educaci\u00f3n<a href=\"#_ftn29\" id=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De estas escasas alusiones es imposible inferir lo que Lenin entiende por estad\u00edstica y si est\u00e1 pensando en computaci\u00f3n monetaria o <em>in natura<\/em>. En cualquier caso, debemos referirnos a lo que hemos dicho sobre la imposibilidad de conocer los precios monetarios de los bienes de producci\u00f3n en una comunidad socialista y sobre las dificultades que se interponen en el camino de la valoraci\u00f3n <em>in natura<a href=\"#_ftn30\" id=\"_ftnref30\"><strong>[30]<\/strong><\/a><\/em>. La estad\u00edstica s\u00f3lo ser\u00eda aplicable al c\u00e1lculo econ\u00f3mico si pudiera ir m\u00e1s all\u00e1 del c\u00e1lculo <em>in natura<\/em>, cuya inadecuaci\u00f3n para este prop\u00f3sito hemos demostrado. Naturalmente, esto es imposible donde no se establecen relaciones de intercambio entre bienes en el proceso del comercio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De lo que hemos podido establecer en nuestros argumentos anteriores debe deducirse que los protagonistas de un sistema de producci\u00f3n socialista reclaman preferencia por \u00e9l sobre la base de una mayor racionalidad frente a una econom\u00eda constituida de tal manera que depende de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. No es necesario considerar esta opini\u00f3n en el marco del presente ensayo, en la medida en que se apoya en la afirmaci\u00f3n de que la actividad econ\u00f3mica racional no necesariamente puede ser perfecta, porque operan ciertas fuerzas que dificultan su desarrollo. A este respecto, solo podemos prestar atenci\u00f3n a la raz\u00f3n econ\u00f3mica y t\u00e9cnica de esta opini\u00f3n. Se cierne ante quienes sostienen este principio una concepci\u00f3n confusa de la racionalidad t\u00e9cnica, que se opone a la racionalidad econ\u00f3mica, sobre la que tampoco tienen mucha claridad. Suelen pasar por alto el hecho de que &#8220;toda la racionalidad t\u00e9cnica de la producci\u00f3n es id\u00e9ntica a un bajo nivel de gasto espec\u00edfico en los procesos de producci\u00f3n<a href=\"#_ftn31\" id=\"_ftnref31\">[31]<\/a>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasan por alto el hecho de que el c\u00e1lculo t\u00e9cnico no es suficiente para darse cuenta del &#8220;grado de conveniencia general y teleol\u00f3gica&#8221; de un evento<a href=\"#_ftn32\" id=\"_ftnref32\">[32]<\/a>; que solo puede calificar eventos individuales de acuerdo con su importancia; pero que nunca podr\u00e1 orientarnos en los juicios que exige el conjunto econ\u00f3mico en su conjunto. S\u00f3lo por el hecho de que las consideraciones t\u00e9cnicas pueden basarse en la rentabilidad, podemos superar la dificultad que surge de la complejidad de las relaciones entre el poderoso sistema de producci\u00f3n actual, por un lado, y la demanda y la eficiencia de las empresas y unidades econ\u00f3micas por otro; y podemos obtener la imagen completa de la situaci\u00f3n en su totalidad, que requiere la actividad econ\u00f3mica racional<a href=\"#_ftn33\" id=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas teor\u00edas est\u00e1n dominadas por una concepci\u00f3n confusa de la primac\u00eda del valor de uso objetivo. De hecho, en lo que respecta a la administraci\u00f3n econ\u00f3mica, el valor de uso objetivo s\u00f3lo puede adquirir importancia para la econom\u00eda a trav\u00e9s de la influencia que deriva del valor de uso subjetivo en la formaci\u00f3n de las relaciones de intercambio de los bienes econ\u00f3micos. Una segunda idea confusa est\u00e1 inexplicablemente involucrada: el juicio personal del observador sobre la utilidad de los bienes en oposici\u00f3n a los juicios de las personas que participan en las transacciones econ\u00f3micas. Si alguien encuentra &#8220;irracional&#8221; gastar tanto como se gasta en la sociedad en fumar, beber y placeres similares, entonces sin duda tiene raz\u00f3n desde el punto de vista de su propia escala personal de valores. Pero al juzgar as\u00ed, ignora el hecho de que la econom\u00eda es un medio y que, sin perjuicio de las consideraciones racionales que influyen en su patr\u00f3n, la escala de los fines \u00faltimos es un asunto de conaci\u00f3n y no de cognici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conocimiento del hecho de que la actividad econ\u00f3mica racional es imposible en una comunidad socialista no puede, por supuesto, utilizarse como argumento ni a favor ni en contra del socialismo. Quien est\u00e9 dispuesto a entrar en el socialismo por motivos \u00e9ticos, en el supuesto de que disminuya la provisi\u00f3n de bienes de orden inferior para los seres humanos en un sistema de propiedad com\u00fan de los medios de producci\u00f3n, o quien se gu\u00ede por ideales asc\u00e9ticos en su deseo por el socialismo, no se dejar\u00e1 influir en sus esfuerzos por lo que hemos dicho. Menos a\u00fan ser\u00e1n disuadidos los socialistas de la &#8220;cultura&#8221; que, como Muckle, esperan del socialismo principalmente &#8220;la disoluci\u00f3n de la m\u00e1s espantosa de todas las barbaries: la racionalidad capitalista<a href=\"#_ftn34\" id=\"_ftnref34\">[34]<\/a>&#8220;. Pero quien espera un sistema econ\u00f3mico racional del socialismo se ver\u00e1 obligado a reexaminar sus puntos de vista.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Karl Kautsky, <em>The Social Revolution and On the Morrow of the Social Revolution<\/em> (Londres: Twentieth Century Press, 1907), Parte II, p\u00e1g. 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> [Por \u201corden inferior\u201d Mises se refiere a aquellos bienes hechos para consumo final, y por \u201corden superior\u201d aquellos usados en la producci\u00f3n.]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Usando ese t\u00e9rmino, por supuesto, solo en el sentido del sujeto que valora, y no en un sentido objetivo y universalmente aplicable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Franz \u010cuhel, <em>Zur Lehre von den Bed\u00fcrfnissen <\/em>(Innsbruck: Wagner\u2019ssche Universit\u00e4t-Buchhandlung, 1907), p\u00e1gs. 198 y sig.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. Friedrich von Wieser, <em>\u00dcber den Ursprung und die Hauptgesetze des wirtschaftlichen Eertes <\/em>(Vienna: A. H\u00f6lder, 1884), p\u00e1gs. 185 y sig.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. Mises, <em>Theorie des Geldes und der Umlaufsmittel <\/em>(Munich y Leipzig: Duncker &amp; Humblot, 1912), p\u00e1g. 16, con las referencias all\u00ed dadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Friedrich von Gottl-Ottlilienfeld, <em>Wirtschaft und Technik (Grundriss der Sozial\u00f6konomik<\/em>, Secci\u00f3n II; T\u00fcbingen: J.C.B. Mohr, 1914), p\u00e1g. 216.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> Este hecho tambi\u00e9n es reconocido por Otto Neurath (<em>Durch die Kriegswirtschaft zur Naturalwirtschaft<\/em> [Munich: G.D.W. Callwey, 1919], p\u00e1gs.216 y sigs.). Avanza la opini\u00f3n de que toda econom\u00eda administrativa completa es, en el an\u00e1lisis final, una econom\u00eda natural. &#8220;La socializaci\u00f3n&#8221;, dice, &#8220;es, por tanto, la b\u00fasqueda de la econom\u00eda natural&#8221;. Neurath simplemente pasa por alto las insuperables dificultades que tendr\u00edan que desarrollarse con el c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> Friedrich Engels, Herrn Eugen <em>D\u00fchrings Umw\u00e4lzung des Wissenschaft<\/em>, 7\u00aa ed., p\u00e1gs. 335 y sig. [Traducido por Emile Burns como <em>Herr Eugen D\u00fchring\u2019s Revolution in Science\u2014Anti-D\u00fcring<\/em> (Londres: Lawrence &amp; Wishart, 1943).]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> Karl Marx, <em>Capital<\/em>, traducido por Eden y Cedar Paul (Londres: Allen &amp; Unwin, 1928), p\u00e1g. 9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 12.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 13 et seq.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. Eugen von B\u00f6hm-Bawerk, <em>Capital and Interest<\/em>, traducido por William Smart (Londres y Nueva York: Macmillan, 1890), p\u00e1g. 384.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. <em>Vorl\u00e4ufiger Bericht der Sozialisierungskommission \u00fcber die Fragse der Sozialisierung des Kohlenbergbaues<\/em>, concluida el 15 de febrero de 1919 (Berl\u00edn, 1919), p\u00e1g. 13<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Karl Kautsky, prefacio de \u201cAtlanticus\u201d [Gustav Jaeckh], <em>Produktion und Konsum im Sozialstaat <\/em>(Stuttgart: J.H.W. Dietz, 1898), p\u00e1g. 14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. Otto Bauer, <em>Der Weg zum Sozialismus <\/em>(Vienna: Ignaz Brand, 1919), p\u00e1g. 25<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a>[El lector debe recordar que Mises est\u00e1 escribiendo en 1920]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. Otto Bauer, <em>Der Weg zum Sozialismus <\/em>(Vienna: Ignaz Brand, 1919), p\u00e1g. 26 f<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ibid. p\u00e1g. 25<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. Ludwig von Mises, <em>Theorie des Geldes und der Umlaufsmittel<\/em> (Munich y Leipzig: Duncker &amp; Humblot, 1912), p\u00e1gs. 474 y sigs.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. Bauer, <em>Der Weg zum Sozialismus<\/em>, p\u00e1g. 24 f<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> [Mises est\u00e1 usando el t\u00e9rmino &#8220;liberal&#8221; aqu\u00ed en su sentido europeo del siglo XIX, que significa &#8220;liberal cl\u00e1sico&#8221; o libertario. Sobre el liberalismo, ver <em>Liberalism: In the Classical Tradition<\/em>, de Mises, traducido por Ralph Raico (Irvington-on-Hudson, Nueva York: Foundation for Economic Education, 1985).]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. V.I. Lenin, <em>The Next Tasks of Soviet Power<\/em> (Berl\u00edn: Wilmersdorf, 1919), p\u00e1gs. 12 y sigs., 22 y sigs.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\">[25]<\/a> Ibid., p\u00e1gs. 21 y 26. Comparece tambi\u00e9n con Bujarin, <em>Das Programm der Kommunisten<\/em> (Z\u00fcrich: no pub., 1918), p\u00e1gs. 27 y sigs.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\">[26]<\/a> Lenin, <em>Die n\u00e4chsten Aufgaben der Sowjetmacht<\/em>, p\u00e1gs. 24 y sig.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\">[27]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 32<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref28\" id=\"_ftn28\">[28]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 33.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref29\" id=\"_ftn29\">[29]<\/a> Ibid.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref30\" id=\"_ftn30\">[30]<\/a> Tambi\u00e9n Neurath atribuye una gran importancia a las estad\u00edsticas para el establecimiento del plan econ\u00f3mico socialista. Otto Neurath (<em>Durch die Kriegswirtschaft zur Naturalwirtschaft<\/em> [Munich: G.D.W. Callwey, 1919], p\u00e1gs. 212 y siguientes).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref31\" id=\"_ftn31\">[31]<\/a> Friedrich von Gottl-Ottlilienfeld, <em>Wirtschaft und technik<\/em> (Grundriss der Sozial\u00f6konomik, Secci\u00f3n II; T\u00fcbingen: J.C.B. Mohr, 1914), p\u00e1g. 220.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref32\" id=\"_ftn32\">[32]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 219.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref33\" id=\"_ftn33\">[33]<\/a> Ibid., p\u00e1g. 225.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref34\" id=\"_ftn34\">[34]<\/a> Friedrich Muckle, <em>Das Kulturideal des Sozialismus<\/em> (Munich y Leipzig: Duncker &amp; Humblot, 1919), p\u00e1g. 213. Por otro lado, Muckle exige el &#8220;m\u00e1s alto grado de racionalizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica para reducir las horas de trabajo y permitir que el hombre se retire a una isla donde pueda escuchar la melod\u00eda de su ser&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mises, L. (2020). El c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la comunidad socialista (G. Ram\u00edrez, Trad.).&nbsp;Estudios Libertarios, 3, 108-135. (Original work published in 1920). Original title: Die Wirtschaftsrechnung im sozialistischen Gemeinwesen. Translation from English to Spanish. LUDWIG VON MISES EL C\u00c1LCULO ECON\u00d3MICO EN LA COMUNIDAD SOCIALISTA T\u00edtulo original: Die Wirtschaftsrechnung im sozialistischen Gemeinwesen Ludwig von Mises Hacia noviembre&hellip;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1843","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"en","enabled_languages":["es","en"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1843","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1843"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1843\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1850,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1843\/revisions\/1850"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1843"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1843"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1843"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}