{"id":1765,"date":"2026-07-05T03:06:13","date_gmt":"2026-07-05T03:06:13","guid":{"rendered":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/?p=1765"},"modified":"2026-07-05T03:20:12","modified_gmt":"2026-07-05T03:20:12","slug":"la-economia-feminista-a-la-luz-de-la-teoria-de-la-escuela-austriaca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/2026\/07\/05\/la-economia-feminista-a-la-luz-de-la-teoria-de-la-escuela-austriaca\/","title":{"rendered":"La econom\u00eda feminista a la luz de la teor\u00eda de la Escuela Austriaca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Moreno, V. (2020). La econom\u00eda feminista a la luz de la teor\u00eda de la Escuela Austriaca. <em>Estudios Libertarios<\/em>, Vol. 3, 31-48.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1767\" style=\"width:445px\" srcset=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42-1024x683.png 1024w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42-300x200.png 300w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42-768x512.png 768w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42-930x620.png 930w, https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/image-42.png 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">VICENTE MORENO CASAS<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">*<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file aligncenter\"><a id=\"wp-block-file--media-6e0db791-dee2-40c1-a842-ab527cc7be6d\" href=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/2-Economia-feminista.pdf\">Save as PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Abstract<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">This work is a general analysis on Feminist Economics from the Austrian School standpoint. As is underlined in the paper, it is not the first time that Feminist Economics is examined from Austrian economics. However, there were few contributions long ago, while Feminist Economics has developed much more in recent years. For this reason, this work aims to expose in a general way the postulates of Feminist Economics, the Austrian literature on the matter, the similarities and criticisms hitherto established and some points of union, so that in the future we can develop an Austrian branch within Feminist Economics. As it is concluded, the Austrian School is the school of thought most capable of responding and solving all the hypothesis and ideas proposed by feminist economists, which contributes to a more accurate understanding of reality and allows to improve women\u2019s freedom and standard of living.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Keywords: <\/strong>Feminist Economics; Austrian School; epistemology; methodology; economic theory.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>JEL Classification: <\/strong>B53; B54.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Receipt date:<\/strong> April 27, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Acceptance date:<\/strong> August 15, 2020. <strong><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mientras el movimiento feminista se limite a igualar los derechos jur\u00eddicos de la mujer con los del hombre, a darle seguridad sobre las posibilidades legales y econ\u00f3micas de desenvolver sus facultades y de manifestarlas mediante actos que correspondan a sus gustos, a sus deseos y a su situaci\u00f3n financiera, s\u00f3lo es una rama del gran movimiento liberal en donde encarna la idea de una evoluci\u00f3n libre y tranquila.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ludwig von Mises<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La econom\u00eda feminista es una corriente de pensamiento dentro de la ciencia econ\u00f3mica que renace en los a\u00f1os 90 con la publicaci\u00f3n de Waring (1988), titulada <em>If Women Counted <\/em>(Folbre, 2009)<em>. <\/em>Hoy cuenta con una potente asociaci\u00f3n internacional, IAFEE (International Association for Feminist Economics), que publica la revista <em>Feminist Economics, <\/em>indexada en JCR. Adem\u00e1s, figuras prestigiosas dentro de la econom\u00eda, como el Nobel Amartya Sen, han contribuido al desarrollo de esta vertiente, incluso, llegando a ser considerado economista feminista. Dicha corriente busca que las pretensiones del feminismo tambi\u00e9n se manifiesten en la ciencia econ\u00f3mica como tal, no solo en la realidad econ\u00f3mica. As\u00ed, no solo buscan que las mujeres mejoren su posici\u00f3n en la econom\u00eda o que haya m\u00e1s mujeres dentro de la ciencia, sino que aspiran a repensar los fundamentos \u00faltimos de la ciencia econ\u00f3mica, pasando luego por la metodolog\u00eda, la teor\u00eda, la pol\u00edtica econ\u00f3mica y acabando con las pol\u00edticas p\u00fablicas, que tienen m\u00e1s contacto con la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las primeras ideas ven\u00edan a denunciar la ausencia del papel de la mujer en la econom\u00eda. El trabajo no remunerado que realizaban muchas mujeres, como las tareas dom\u00e9sticas o de cuidados, no eran intercambiadas en los mercados por lo que no eran monetizadas ni remuneradas. Esto hac\u00eda que no se contabilizaran dentro de los indicadores econ\u00f3micos tradicionales como el PIB, y perpetuaba la idea de que la contribuci\u00f3n de la mujer no era productiva o no ten\u00eda valor. Sin embargo, descubrieron que no era un mero problema t\u00e9cnico o de contabilidad, sino que iba m\u00e1s all\u00e1: estaba en las ra\u00edces de la ciencia econ\u00f3mica. Para ello, la primera cr\u00edtica empieza por la propia epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda hac\u00eda el mainstream econ\u00f3mico. Se acusa a la econom\u00eda neocl\u00e1sica de estar fundamentada en conceptos sesgados por el g\u00e9nero (Nelson, 1993; Jennings, 1993), de construir sobre esos fundamentos una metodolog\u00eda igualmente sesgada que conduce a la ciencia econ\u00f3mica y a todas sus teor\u00edas al androcentrismo (Nelson, 1995). Esto, en definitiva, acaba traduci\u00e9ndose en pol\u00edticas econ\u00f3micas que no contribuyen a la mejora de las circunstancias econ\u00f3micas y sociales de la mujer, o incluso, las empeoran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ra\u00edz de estas cr\u00edticas, algunas acad\u00e9micas han buscado refundar el mainstream econ\u00f3mico y corregir los fundamentos de la econom\u00eda neocl\u00e1sica. Sin embargo, muchas otras han considerado que lo que conocemos como econom\u00eda neocl\u00e1sica y todos sus conceptos son eminentemente masculinos y que, por tanto, cambiar estos significar\u00eda cambiar el propio sentido de la econom\u00eda neocl\u00e1sica (Strassmann, 1999). Algo que viene a decir que la econom\u00eda neocl\u00e1sica, por su propia concepci\u00f3n, no puede ser refundada desde la econom\u00eda feminista. Ante esto, muchas economistas feministas han decidido adoptar o acercarse a los principios de otras corrientes y escuelas de pensamiento dentro de la econom\u00eda: socialismo (Folbre, 1993), postkeynesianismo (van Staveren, 2010) o institucionalismo (Waller, 1999). Como sabemos, todas estas escuelas aceptan en mayor o menor medida la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda, pues creen que el mercado no es completamente eficiente o incluso, no termina de ser justo. El objetivo de este trabajo es, en primer lugar, hacer una exposici\u00f3n de los principios fundamentales de la econom\u00eda feminista, para posteriormente, ofrecer una revisi\u00f3n de cu\u00e1l ha sido la literatura de la Escuela Austriaca al respecto y presentar un avance de las posibles similitudes y diferencias entre ambas corrientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. Econom\u00eda feminista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como establecimos en la introducci\u00f3n, la econom\u00eda feminista es una corriente dentro de la ciencia econ\u00f3mica que busca repensar la econom\u00eda como ciencia al completo, desde sus pilares conceptuales m\u00e1s b\u00e1sicos hasta las m\u00e1s superficiales pol\u00edticas econ\u00f3micas. Precisamente, en los fundamentos m\u00e1s elementales de la ciencia econ\u00f3mica es donde empieza todo el problema, que la propia ciencia acaba arrastrando durante todo el proceso hasta la construcci\u00f3n de la teor\u00eda y pol\u00edtica econ\u00f3mica. En consecuencia, el punto de partida deber\u00eda ser la epistemolog\u00eda econ\u00f3mica, para revisar la propia definici\u00f3n de econom\u00eda, su enfoque y los conceptos m\u00e1s b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>2.1. Epistemolog\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><\/strong>En primer lugar, la econom\u00eda feminista parte de la idea de que la ciencia econ\u00f3mica es una construcci\u00f3n social, y como tal construcci\u00f3n, se encuentra entonces impregnada de muchos valores e ideas previas, es decir, que no es una ciencia libre de valores o sesgos (Ferber &amp; Nelson, 1993). Esto afecta a la econom\u00eda desde sus concepciones m\u00e1s simples, empezando por su misma definici\u00f3n. De esta forma, Nelson (1993) afirma que la definici\u00f3n m\u00e1s com\u00fan de econom\u00eda, la desarrollada por Robbins<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[1]<\/a> (1932), est\u00e1 impregnada de conceptos e ideas sesgados por el g\u00e9nero como la escasez de medios, que sugiere que la naturaleza es est\u00e1tica y hostil, algo que a\u00fan est\u00e1 basado en la concepci\u00f3n de hombre dominante de la naturaleza femenina. Por tanto, ella propone una nueva definici\u00f3n y concepto de econom\u00eda, que llama <em>provisioning, <\/em>algo que en espa\u00f1ol se ha llamado <em>aprovisionamiento<\/em>. En vez de ser una ciencia enfocada en la decisi\u00f3n de los agentes econ\u00f3micos, deber\u00eda ser una ciencia que estudiara como los seres humanos \u201caprovisionamos\u201d nuestras vidas. Es decir, c\u00f3mo los seres humanos garantizamos la supervivencia de la vida. De esta manera, muchas actividades que mayoritariamente realizan mujeres, que no se monetizan y parecen no ser escasas, que son contribuciones fundamentales para sostener el resto de actividades econ\u00f3micas, como el trabajo domestico o los cuidados de ancianos o ni\u00f1os, cobrar\u00edan una especial relevancia para la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al enfoque de la econom\u00eda neocl\u00e1sica, la econom\u00eda feminista establece que, ya que la econom\u00eda tambi\u00e9n es normalmente definida como el estudio del intercambio para satisfacer necesidades, muchas de las actividades que realizan mujeres y que no se intercambian -trabajo dom\u00e9stico y de cuidados- quedan fuera del enfoque de la econom\u00eda. Esto hace que el trabajo de muchas mujeres, importante para el resto de la econom\u00eda, sea considerado muchas veces no productivo o no econ\u00f3mico. Ante esto, dice Nelson (1995) que su propuesta de definir la ciencia econ\u00f3mica como el estudio del <em>aprovisionamiento <\/em>para la supervicencia de la vida humana, incluir\u00eda todas las contribuciones de las mujeres dentro del enfoque de la ciencia econ\u00f3mica, pues, principalmente las tareas que desempe\u00f1an las mujeres suelen estar enfocadas a conseguir la supervicencia humana. En una ciencia econ\u00f3mica centrada en el <em>aprovisionamiento<\/em>, el trabajo dom\u00e9stico y de cuidados no pasar\u00edan desapercibidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa definici\u00f3n y enfoque de la econom\u00eda neocl\u00e1sica est\u00e1n sesgados porque usamos un lenguaje cargado de dualismos. Concretamente, el lenguaje econ\u00f3mico, con el que empezamos a construir la propia ciencia, est\u00e1 plagado de dicotom\u00edas. Jennings (1993) destaca varios ejemplos: p\u00fablico\/privado, (mercado) econom\u00eda\/familia, eficiencia\/ineficiencia, objetivo\/subjetivo, individual\/social, ego\u00edsta\/altruista, competici\u00f3n\/cooperaci\u00f3n, econom\u00eda\/sociolog\u00eda, racional\/emocional, independiente\/dependiente. Todas estas dicotom\u00edas se pueden ver actualmente encuadradas dentro del dualismo: masculino\/femenino. Si tuvieramos que atribuir a cada palabra de la dicotom\u00eda el adjetivo masculino o femenino, seguramente tendr\u00edamos que lo masculino se ve reflejado en lo p\u00fablico, en el mercado, la eficiencia, lo objetivo, lo racional, el ego\u00edsmo, la competici\u00f3n, la econom\u00eda, la racionalidad o la independencia. Por el contrario, si ahora buscamos atributos que hoy se suelen considerar femeninos, tendremos que lo femenino es lo privado, la familia, la ineficiencia, lo subjetivo, social, altruista, lo cooperativo, la sociolog\u00eda, lo emocional y la dependencia. Precisamente, la econom\u00eda neocl\u00e1sica est\u00e1 centrada en exclusiva en el estudio de los rasgos masculinos, dejando lo que consideramos femenino fuera de la econom\u00eda (Nelson, 1992). Ejemplo de ello es el <em>homo<\/em> <em>economicus<\/em>:el sujeto protot\u00edpico de la econom\u00eda neocl\u00e1sica es ego\u00edsta, racional, aut\u00f3nomo, competitivo y solo est\u00e1 guiado por la maximizaci\u00f3n del beneficio (Nelson, 1996). Para corregir esto, la econom\u00eda deber\u00eda de atribuir al sujeto de estudio en sus modelos cualidades que actualmente se consideran femeninas, como el altruismo, la cooperaci\u00f3n, la irracionalidad o la dependencia. De esta forma, conseguir\u00edamos abarcar las caracter\u00edsticas positivas de lo femenino y lo masculino, con el \u00e1nimo de crear una ciencia m\u00e1s humanista (Nelson, 1995).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2.2. <\/strong><em><strong>Metodolog\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de saber que los principios m\u00e1s b\u00e1sicos de la principal corriente en econom\u00eda est\u00e1n sesgados por el g\u00e9nero, es de suma importancia identificar c\u00f3mo estos sesgos acaban afectando a todo el desarrollo posterior de la ciencia. El primer punto, antes de la teor\u00eda, ser\u00e1 la metodolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dualismos y la exclusiva centralidad de las caracter\u00edsticas masculinas, conducen a la ciencia econ\u00f3mica a una metodolog\u00eda impregnada de dichos conceptos: individualismo. Este individualismo metodol\u00f3gico deriva del estudio de un sujeto independiente y racional, aislado de la sociedad. De esta forma, la perspectiva individualista limita cualquier consideraci\u00f3n de las normas sociales o las relaciones de poder (Jennings, 1999), que mayoritariamente, afectan a las mujeres. El empleo del individualismo metodol\u00f3gico implica obviar fen\u00f3menos sociales como las relaciones de poder, que verdaderamente son escollos al desarrollo econ\u00f3mico de la mujer. Es una metodolog\u00eda con severas limitaciones, pues no es capaz de captar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro ejemplo de la influencia de las dicotom\u00edas en la metodolog\u00eda tiene que ver con el formalismo matem\u00e1tico y el rigor dentro de la ciencia econ\u00f3mica. Las matem\u00e1ticas, al ser algo objetivo, cient\u00edfico y cuantitativo -caracter\u00edsticas entendidas como masculinas-, autom\u00e1ticamente se entienden como el m\u00e9todo m\u00e1s riguroso para aplicar a las cuestiones econ\u00f3micas. El formalismo verbal, que tiene m\u00e1s relaci\u00f3n con lo subjetivo, emocional o cualitativo -caracter\u00edsticas femeninas-, queda como m\u00e9todo sin rigor para la econom\u00eda. Esto es un sesgo de g\u00e9nero, consecuencia de los dualismos y de la epistemolog\u00eda econ\u00f3mica androc\u00e9ntrica (Nelson, 1995). Como consecuencia, muchos fen\u00f3menos econ\u00f3micos que no son cuantificables o expresables mediante n\u00fameros, no son investigados. Como respuesta, la econom\u00eda feminista plantea una metodolog\u00eda humanista, que recurra a varias disciplinas como la psicolog\u00eda o la sociolog\u00eda, y tambi\u00e9n al formalismo verbal, para poder explicar de forma m\u00e1s completa todos los fen\u00f3menos econ\u00f3micos (Nelson, 1995). M\u00e1s concretamente, Power (2004) plantea cinco principios fundamentales para la metodolog\u00eda que propone la econom\u00eda feminista, a la que llama, <em>social provisioning<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(1) El trabajo de cuidados y dom\u00e9stico debe incluirse en los an\u00e1lisis desde el principio, no al final como si fuera algo residual o accesorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(2) El bienestar debe ser la medida central de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(3) La acci\u00f3n humana es importante. Importan el proceso y los resultados. Por eso hay que estudiar muy bien el poder y c\u00f3mo est\u00e1 desigualmente distribuido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(4) Los juicios \u00e9ticos no pueden faltar en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(5) Otras consideraciones m\u00e1s espec\u00edficas sobre raza o g\u00e9nero tambi\u00e9n son importantes, para no hablar siempre de la mujer como algo homog\u00e9neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos principios deber\u00edan estar dentro de cualquier an\u00e1lisis que se realice desde el enfoque de la econom\u00eda feminista, para evitar los sesgos androc\u00e9ntricos neocl\u00e1sicos y conseguir una ciencia econ\u00f3mica que engloble todos los fen\u00f3menos econ\u00f3micos que se den, incluidos todos aquellos que repercuten positiva y negativamente a la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em> 2.3. Teor\u00eda econ\u00f3mica<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En base a esa epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda, la econom\u00eda feminista ha comenzado a construir teor\u00edas econ\u00f3micas. Son muchas las contribuciones que han desarrollado, pero mencionaremos algunas principales que tienen m\u00e1s relaci\u00f3n con lo que en este trabajo tratamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, debemos observar la cr\u00edtica que la econom\u00eda feminista hace al capitalismo. Sus te\u00f3ricas afirman que el sistema capitalista es algo creado con un sesgo por el g\u00e9nero, no es algo neutral. Como formaci\u00f3n social, interactua con el sistema social del patriarcado para mantener y crear jerarqu\u00edas econ\u00f3micas y sociales (Brown, 1999). El capitalismo, como sistema con propia ideolog\u00eda y filosof\u00eda, centra su atenci\u00f3n en el mercado, de ah\u00ed que muchos tambi\u00e9n lo llamen econom\u00eda de mercado. Por tanto, la actividad comercial es eje central de dicho sistema, todo lo que no est\u00e9 en el mercado pierde visibilidad e importancia. De ah\u00ed podemos explicar que, quedando la mujer fuera del mercado por las actividades del hogar que realizaba, los hombres hayan recibido toda la visibilidad y hayan participado en las estructuras sociales y econ\u00f3micas de poder, subordinando a la mujer. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n destacan que el avance econ\u00f3mico que ha tra\u00eddo el capitalismo condena a la mujer a cargar con un doble trabajo, el de casa y el del mercado, haciendo que trabajen m\u00e1s (Brown, 1999). Tambi\u00e9n, destacan los fen\u00f3menos que ocurren en el mercado, donde es evidente la desigualdad que viven las mujeres, con cosas como la \u201cfeminizaci\u00f3n de la pobreza\u201d, la \u201cbrecha salarial\u201d o el \u201ctecho de cristal\u201d. La alternativa es buscar un sistema econ\u00f3mico m\u00e1s justo, donde las variables g\u00e9nero, raza o clase sean tenidas en cuenta y observadas para corregir las desigualdades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El individualismo metodol\u00f3gico que inunda la corriente neocl\u00e1sica obvia muchas realidades, como previamente hemos comentado. En este caso, England (1993) destaca como, en los modelos econ\u00f3micos habituales, los individuos son ego\u00edstas y aut\u00f3nomos en el mercado -en la esfera p\u00fablica-, pero en familia -en la esfera privada-, son individuos dependientes y altruistas. Esto, adem\u00e1s de ser una inconsistencia, obvia todas las desigualdades dentro de la unidad familiar. Las familias no viven en armon\u00eda, hay relaciones de poder, jerarqu\u00edas y distintos poderes de negociaci\u00f3n. Para estudiar lo que tiene que ver con las decisiones conjuntas en una situaci\u00f3n de desigualdad de poderes de negociaci\u00f3n, han recurrido a la teor\u00eda de juegos (Seiz, 1999). &nbsp;De esta forma, pueden hallar distintos escenarios que ser\u00e1n m\u00e1s ilustrativos sobre las decisiones que vayan a tomar las familias, teniendo en cuenta las condiciones reales de las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ra\u00edz de las consideraciones de lo que, seg\u00fan el sesgado planteamiento econ\u00f3mico del mainstream, es considerado como econ\u00f3mico\/no econ\u00f3mico o como productivo\/no productivo, la econom\u00eda feminista ha buscado construir teor\u00edas alternativas que incluyan lo que habitualmente es tratado como no econ\u00f3mico dentro de la econom\u00eda. Por el lado m\u00e1s te\u00f3rico, tenemos el ejemplo de Picchio (2003), que incluye dentro del flujo circular de la renta la esfera de trabajo que no se realiza en los mercados, y acaba creando un esquema que denomina <em>flujo de la riqueza social<\/em>. Pero, sobre todo, destacan aqu\u00ed grandes contribuciones de economistas feministas en lo que refiere a indicadores econ\u00f3micos para medir el trabajo no remunerado o el bienestar. Centrarse solo en la riqueza, lo material y objetivo, es resultado de un sesgo androc\u00e9ntrico. La econom\u00eda debe estudiar, y por tanto medir, el bienestar de las personas<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[2]<\/a>. As\u00ed surgen indicadores alternativos como el IDH (\u00cdndice de Desarrollo Humano), elaborado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas m\u00e1s teor\u00edas sobre mercados de trabajo, discriminaci\u00f3n o econom\u00eda del hogar han sido potenciadas por la econom\u00eda feminista en estos \u00faltimos a\u00f1os. Aqu\u00ed, solo hemos querido mostrar algunas de ellas y su conexi\u00f3n con las primeras reclamaciones epistemol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas que hac\u00edan las economistas feministas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong> 2.4. Uni\u00f3n con otras corrientes<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Previamente destacamos que muchas economistas feministas no se indetificaron con la refundaci\u00f3n de la escuela neocl\u00e1sica y prefirieron recurrir a otras escuelas de pensamiento. A continuaci\u00f3n concretaremos brevemente en qu\u00e9 consiste la uni\u00f3n con cada corriente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primera instancia, nos topamos con el socialismo. De acuerdo con Hopkins (1999), la econom\u00eda feminista puede encontrar en el an\u00e1lisis socialista una respuesta a la relaci\u00f3n entre el sistema econ\u00f3mico y la opresi\u00f3n de la mujer. Por el lado del socialismo marxista, destacan que Marx no se centrara en el an\u00e1lisis de la opresi\u00f3n de la mujer, y solo lo hiciera en el de clase. Sin embargo, Engels ([1884] 2004) s\u00ed lo hizo en su famoso libro <em>The Origin of the Family, Private Property and the State, <\/em>donde dice que la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y la exclusi\u00f3n de la mujer de la producci\u00f3n social fueron los culpales de la opresi\u00f3n de la mujer. Aun as\u00ed, desde la econom\u00eda feminista se han alzado cr\u00edticas frente al marxismo, al considerar que la opresi\u00f3n de clase estaba por encima de la de g\u00e9nero, cuando tambi\u00e9n, mujeres burguesas sufr\u00edan discriminaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, aunque fueran de la clase econ\u00f3micamente privilegiada. Adem\u00e1s, el marxismo comete un sesgo androc\u00e9ntrico al estar basado en la cuesti\u00f3n de la producci\u00f3n y no en la del aprovisionamiento, con lo que obvian de nuevo el papel de la mujer en lo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Folbre (1993) propone mirar a los socialistas ut\u00f3picos y premarxistas, que ya empezaron a hacer las cr\u00edticas al sistema capitalista que posteriormente desarrollar\u00eda la econom\u00eda feminista, como, por ejemplo, que la maternidad repercut\u00eda negativamente a la mujer en comparaci\u00f3n con el hombre o la idea de que los hombres son ego\u00edstas entre ellos, pero en casa se comportan de forma altruista, idea que England (1993) destaca como contradicci\u00f3n dentro del mainstream econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posteriormente, la econom\u00eda feminista tambi\u00e9n ha encontrado similitudes con el postkeynesianismo (van Staveren, 2010). Levin (1995) establece una comparaci\u00f3n entre la espitemolog\u00eda postkeynesiana y la econom\u00eda feminista<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[3]<\/a>, donde el punto de uni\u00f3n es la noci\u00f3n anti-objetivista del conocimiento. La consideraci\u00f3n realista, tanto de la econom\u00eda feminista como del postkeynesianismo, ha motivado la inclusi\u00f3n de ciertas consideraciones epistemol\u00f3gicas feministas (como la idea del g\u00e9nero) en los an\u00e1lisis econ\u00f3micos postkeynesianos (Lavoie, 2002). Sobresale tambi\u00e9n la importancia del analisis de las instituciones en la microfundamentaci\u00f3n del postkeynesianismo, lo que nos lleva a hablar de otra gran s\u00edntesis que la econom\u00eda feminista ha construido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa s\u00edntesis de la que hablamos es la relaci\u00f3n con el institucionalismo. Las similitudes comienzan con la propia conceptualizaci\u00f3n de la econom\u00eda y el objeto de estudio de la misma. El institucionalismo, al igual que la econom\u00eda feminista, se centra en c\u00f3mo las econom\u00edas son organizaciones sociales para el <em>aprovisionamiento <\/em>(<em>provisioning) <\/em>de la sociedad (Mayhew, 1999). Adem\u00e1s, la importancia dada a la influencia de las instituciones en el comportamiento humano es fundamental para la econom\u00eda feminista, sobre todo, en lo que tiene que ver con el debate entre lo cultural y lo innato o natural. El propio Veblen (1898, 1899) dice que la propiedad privada no es algo natural, sino una regla resultado de la evoluci\u00f3n cultural. Incluso intuye que el origen (1) de la idea de propiedad, (2) de los roles sociales de g\u00e9nero y (3) del hogar patriarcal, puede estar en la apropiaci\u00f3n de la mujer por parte del hombre para (1), y como resultado de la predaci\u00f3n entre grupos para (2) y (3). En definitiva, el institucionalismo comparte muchos principios epistemol\u00f3gicos con la econom\u00eda feminista, lo que les permite combinar ideas y teor\u00edas de forma sencilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La econom\u00eda feminista comienza su cr\u00edtica desde la epistemolog\u00eda y la metodolog\u00eda, lo que les permite ser mucho m\u00e1s consistentes y abarcar m\u00e1s aspectos te\u00f3ricos con otras escuelas de pensamiento. De ah\u00ed que, en vez de encontrar coincidencias puramente te\u00f3ricas, empiecen con similitudes epistemol\u00f3gicas que les gu\u00edan o ayudan a alcanzar conclusiones te\u00f3ricas de forma independiente o simbi\u00f3tica con otras corrientes dentro de la econom\u00eda; como hemos visto a modo de ejemplo, con el marxismo, postkeynesianismo o institucionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. La Escuela Austriaca sobre la econom\u00eda feminista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diversos autores de la Escuela Austriaca han tratado temas donde la cuesti\u00f3n de la mujer se ha visto claramente presente, o incluso han hecho su critica sobre la propia econom\u00eda feminista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer caso lo encontramos en Block y Williams (1981), que aunque no hablan de econom\u00eda feminista -por aquella \u00e9poca no se hab\u00edan sintetizado a\u00fan todos los trabajos sobre econom\u00eda y feminismo en una \u00fanica corriente, como en unos pocos a\u00f1os se har\u00eda- abordan la cuesti\u00f3n de la desigualdad salarial, algo muy tratado dentro de la literatura feminista. En su trabajo destacan como factores clave de la desigualdad salarial el matrimonio, el desigual reparto de las tareas dom\u00e9sticas e incluso, la subordinaci\u00f3n de la carrera profesional de la mujer a la carrera profesional del hombre. No todo se debe a la pura discrimanci\u00f3n por g\u00e9nero que pudiera ocurrir en el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Refiri\u00e9ndose ya a la econom\u00eda feminista como tal, Vaughn (1994) hace una rese\u00f1a al famoso libro <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics <\/em>(1993) desde la perspectiva de la Escuela Austriaca. Destaca la com\u00fan cr\u00edtica de la Escuela Austriaca y la econom\u00eda feminista hacia la econom\u00eda neocl\u00e1sica, m\u00e1s concretamente, hacia la idea de Gary Becker de que todo lo que no es trabajo de mercado, es tiempo libre. Tambi\u00e9n subraya que el concepto de racionalidad dentro de la Escuela Austriaca es otro distinto al del que siempre hablan neocl\u00e1sicos y feministas. Igualmente, apunta que la Escuela Austriaca s\u00ed tiene en cuenta el an\u00e1lisis de c\u00f3mo influye la cultura en el individuo, sin perder de vista que es el individuo el objeto de estudio de la econom\u00eda. Aunque dice que el an\u00e1lisis del bagaje cultural tiene que ser analizado por la sociolog\u00eda o la psicolog\u00eda, m\u00e1s que por la econom\u00eda. Vaughn (1994) cree que no hay ning\u00fan inconveniente en analizar el hogar, trasladando el an\u00e1lisis del mercado, y el concepto de cooperaci\u00f3n, competencia y orden espont\u00e1neo. Sin embargo, no termina de compartir la definici\u00f3n de Nelson (1993) sobre el <em>aprovisionamiento<\/em>. Entre otras cosas, porque lo que quiere hacer Nelson es extrapolar al resto de situaciones econ\u00f3micas lo que ocurre en determinados hogares. Adem\u00e1s, considera que eso que llaman <em>provisioning<\/em>, es algo poco definido. Al igual que Block y Williams (1981), ella afirma que las diferencias no solo se explican por la discriminaci\u00f3n, sino que hay muchas decisiones marginales de mujeres que, en el largo plazo, afectan m\u00e1s a su situaci\u00f3n que la mera discriminaci\u00f3n; sin obviar que existen influencias culturales que, como antes dec\u00eda, han de ser estudiadas desde la sociolog\u00eda o psicolog\u00eda. En resumen, cree que falta otra visi\u00f3n feminista m\u00e1s liberal dentro de la obra de Nelson y Ferber (1993).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Walker (1994) contin\u00faa en la l\u00ednea de Block y Williams (1981) y Vaughn (1994), y de nuevo establece que la discriminaci\u00f3n no puede explicar todas las diferencias salariales entre hombres y mujeres. En este punto, ella habla de que lo que se desea es la igualdad de oportunidades. Aunque primero conceptualiza qu\u00e9 es eso que normalmente entendemos por igualdad de oportunidades: (1) la interpretaci\u00f3n liberal cl\u00e1sica de que, independientemente de cualquier condici\u00f3n, puedo ofrecerme libremente al mercado laboral sin restricciones legales, o (2) que el empleador se vea obligado a considerar a todos los que hacen ofertas en el mercado, esto es, obligar al empleador a no discriminar. Si confiamos en el mercado, nosotros nos posicionaremos en el primer caso. Entonces, en este punto, Walker plantea dos preguntas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Si creemos en el mercado, entonces \u00bfdebemos de dejar de creer que existe discriminaci\u00f3n o que no es un problema social? O, si lo creemos, \u00bfc\u00f3mo puede la libertad contractual y de mercado superar o tratar el problema de la discriminaci\u00f3n?<\/li>\n\n\n\n<li>Y la segunda pregunta ser\u00eda: \u00bfesto significa que tenemos que contentarnos con el <em>statu quo<\/em>? \u00bfes el cambio social deseable? Y si lo es \u00bflo pueden conseguir los mercados de forma m\u00e1s efectiva que, por ejemplo, mediante medidas legislativas?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A todo ello responde Walker (1993) diciendo que hay algunas discriminaciones y circunstancias en el mercado que no son deseables. Otras veces s\u00ed hay una discriminaci\u00f3n que es racional y que es deseable. Y, por \u00faltimo, que el Gobierno empeora los problemas sociales con sus pol\u00edticas antidiscriminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En referencia a la discriminaci\u00f3n deseable, pone el ejemplo de ciertos trabajos en los que se requiere x caracter\u00edstica f\u00edsica para guardar la seguridad de los procesos. Si no se discriminase, estar\u00edan incurriendo en una falta de seguridad; algo no deseable. Respecto a la discriminaci\u00f3n no deseable, Walker (1993) sentencia que el mercado competitivo tiende a eliminar la discriminaci\u00f3n ya que resulta m\u00e1s costosa para las empresas. As\u00ed, las empresas que no discriminan tienen m\u00e1s beneficios y se sobreponen a las que discriminan. Adem\u00e1s, los mercados libres permiten que haya libre negociaci\u00f3n entre empleador y empleada, lo que hace m\u00e1s c\u00f3moda la situaci\u00f3n de la mujer, al adaptarse a sus circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acaba criticando las leyes antidiscriminaci\u00f3n porque (1) hacen que haya gente de minor\u00edas que reporte menos productividad, y esto merma la productividad de las empresas y (2) a su vez, desanima a los trabajadores que no est\u00e1n en el colectivo, haciendo que vean la ley como algo injusto, carguen la culpa en las minor\u00edas, y se esfuercen menos por formarse o mejorar su productividad. En resumidas cuentas, perjudica la eficiencia econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un a\u00f1o despu\u00e9s, Horwitz (1995) realiza una cr\u00edtica m\u00e1s amplia a la epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda de la econom\u00eda feminista. Empieza remarcando las similitudes en la revisi\u00f3n a la econom\u00eda neocl\u00e1sica: el rechazo del racionalismo cartesiano positivista, de la objetividad, el <em>homo economicus, <\/em>el individualismo atomista o de la idea de racionalidad. Pero tambi\u00e9n resalta dos cr\u00edticas: una a England (1993), por suponer que mediante un comportamiento m\u00e1s emp\u00e1tico o altruista podemos llegar a hacer comparaciones interpersonales de utilidad, cosa que Horwitz (1995) dice que es imposible a la luz de la teor\u00eda hayekiana del conocimiento. Y la segunda, a la dicotom\u00eda de competencia y cooperaci\u00f3n. Dice la econom\u00eda feminista, que los hombres son competitivos o agresivos, y las mujeres m\u00e1s cooperativas y emp\u00e1ticas, y que el modelo neocl\u00e1sico de competencia refleja eso, la agresividad masculina. Precisamente, Horwitz (1995) se\u00f1ala que el modelo neocl\u00e1sico de competencia perfecta enfatiza la pasividad, y no la agresividad, y que si acaso, ese concepto de agresividad o destrucci\u00f3n tendr\u00eda que ver con el concepto de empresario schumpeteriano, m\u00e1s que con el austriaco, que se entiende que es cooperativo y coordinador, a la vez que tambi\u00e9n compite en el mercado. Horwitz (1995) concluye que ser\u00eda compatible introducir algunas cuestiones del g\u00e9nero en la econom\u00eda, pero que las feministas deber\u00edan de apostar por el no intervencionismo y la Escuela Austriaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, Walker et al. (2004) retoma la segunda idea cr\u00edtica de Horwitz (1995) sobre la dicotom\u00eda cooperaci\u00f3n\/competencia, para demostrar que, a la luz de la teor\u00eda de la Escuela Austriaca, el proceso de mercado requiere de competencia y cooperaci\u00f3n, y que la funci\u00f3n empresarial compite cooperando y coopera compitiendo, concluyendo que tal dicotom\u00eda no se corresponde con la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4.<\/strong> <strong>Algunas similitudes y diferencias entre la Escuela Austriaca y la econom\u00eda feminista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque algunos economistas austriacos ya hayan debatido sobre las premisas de la econom\u00eda feminista, a\u00fan queda mucho que analizar. Es posible una uni\u00f3n entre la econom\u00eda feminista y la Escuela Austriaca, pero todav\u00eda no est\u00e1 bien desarrollada (Waller, 1999). Para ello, es primero importante conocer a fondo la epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda de la Escuela Austriaca, luego su teor\u00eda, para poder leer y analizar los postulados de la econom\u00eda feminsita de una manera cr\u00edtica pero constructiva. La futura investigaci\u00f3n puede seguir las siguientes l\u00edneas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Epistemolog\u00eda: ya han se\u00f1alado otros autores como Vaughn (1994) o Horwitz (1995) las similitudes epistemol\u00f3gicas entre la econom\u00eda feminista y la Escuela Austriaca: rechazo de la objetividad, del concepto de racionalidad neocl\u00e1sico o del <em>homo economicus. <\/em>A\u00fan quedan muchos puntos de uni\u00f3n por estudiar, con las posibles correcciones que puedan los austriacos proporcionar a las economistas feministas. \u00bfHasta donde podemos creer la idea de que todo es un constructo social? \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los l\u00edmites de lo natural y cultural? \u00bfEs correcta la idea de <em>provisioning <\/em>en un marco praxeol\u00f3gico? \u00bfes una definici\u00f3n insuficiente? \u00bfcu\u00e1l es el objeto de estudio de la econom\u00eda? \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda de caracterizarse la funci\u00f3n empresarial que realiza la mujer en las tareas no remuneradas? \u00bfse puede mezclar lo cualitativo y lo cuantitativo para hallar indicadores macroecon\u00f3micos sobre el bienestar? Todo ello, y muchas preguntas m\u00e1s, han de ser respondidas si queremos conseguir que la econom\u00eda feminista no acabe transform\u00e1ndose en un movimiento \u00fanicamente intervencionista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Metodolog\u00eda: la cr\u00edtica al formalismo matem\u00e1tico y al individualismo metodol\u00f3gico atomista es com\u00fan para la econom\u00eda feminista y la Escuela Austriaca. Aun as\u00ed, la econom\u00eda feminista sigue recurriendo al uso de m\u00e9todos cuantitativos y modelos matem\u00e1ticos. El claro ejemplo es la obsesi\u00f3n con la medici\u00f3n del bienestar o de actividades no remuneradas, que desde la Escuela Austriaca sabemos que son imposibles de medir por cuestiones epistemol\u00f3gicas relacionadas con el subjetivismo. El holismo metodol\u00f3gico tampoco es una opci\u00f3n para los austriacos. El individualismo metodol\u00f3gico no atomista es mucho m\u00e1s consistente a nivel epistemol\u00f3gico y, adem\u00e1s, nos permite comprender c\u00f3mo el marco institucional condiciona e influye en la acci\u00f3n individual (Moreno Casas, 2020). En ese sentido, el individualismo metodol\u00f3gico no atomista puede ser la mejor herramienta para estudiar las relaciones de poder y dar una respuesta a ellas desde el no intervencionismo y la empresarialidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><\/strong>Teor\u00eda: en materia de teor\u00eda econ\u00f3mica es donde existen m\u00e1s divergencias entre la Escuela Austriaca y la econom\u00eda feminista. Aunque haya actualmente puntos de uni\u00f3n en la epistemolog\u00eda e incluso metodolog\u00eda, ambas corrientes divergen en cuanto avanzan en la construcci\u00f3n de la teor\u00eda econ\u00f3mica. No obstante, hay puntos interesantes donde la Escuela Austriaca puede dar mejores respuestas que cualquier otra escuela de pensamiento. Podemos citar algunos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica feminista al capitalismo y su relaci\u00f3n con el patriarcado, como sistema dise\u00f1ado para oprimir, no se sostiene desde la teor\u00eda del orden espont\u00e1neo y la divisi\u00f3n del conocimiento (Hayek, 1945, 1948,&nbsp; [1973] 1998, [1988] 1992). Esto se debe a que, como la teor\u00eda hayekiana avanza, no es posible que la mente humana pueda llegar a dise\u00f1ar estructuras, sistemas e instituciones sociales tan complejas. Es decir, el capitalismo no ha sido dise\u00f1ado, sino que surge en orden espontaneo. \u00bfEsto implica negar la existencia de relaciones de poder? En absoluto. El car\u00e1cter evolutivo de las instituciones, que tambi\u00e9n subraya la teor\u00eda hayekiana, indica precisamente que las instituciones (entre las que se pueden encontrar determinadas normas sociales) est\u00e1n sujetas a un continuo proceso de evoluci\u00f3n por el que pueden ser mejoradas. De hecho, el avance en el desarrollo econ\u00f3mico y libertad de la mujer ha sido causado por un cambio en las instituciones y normas sociales. Este enfoque implica el rechazo al racionalismo constructivista, y por ende, a la intervenci\u00f3n y planificaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. Este campo es el que quiz\u00e1s requiere con m\u00e1s urgencia producci\u00f3n acad\u00e9mica y debate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra idea que destacan es que las mujeres son m\u00e1s perjudicadas por las crisis crediticas que los hombres. Esto es as\u00ed pues normalmente son propietarias de peque\u00f1os negocios y adem\u00e1s tienen peor acceso al cr\u00e9dito (Manning &amp; Graham, 1999). Esto casa a la perfecci\u00f3n con la teor\u00eda austriaca del ciclo econ\u00f3mico [ver Young (2015)]. Sabemos que con la expansi\u00f3n crediticia ocurre un proceso redistributivo: los primeros receptores del cr\u00e9dito son capaces de hacerse con m\u00e1s bienes a un menor precio por un determinado tiempo, a la vez que los \u00faltimos receptores del cr\u00e9dito ven mermado su poder adquisitivo por la inflaci\u00f3n. Si, como demuestra la econom\u00eda feminista, las mujeres son las \u00faltimas receptoras del cr\u00e9dito, es l\u00f3gico tambi\u00e9n que sean las m\u00e1s perjudicadas por las expansiones crediticias que finalmente acaban en crack econ\u00f3mico. Para evitar eso, la econom\u00eda feminista puede apoyar la teor\u00eda austriaca del ciclo econ\u00f3mico que, concretamente, busca acabar con esa expansi\u00f3n crediticia y con la redistribuci\u00f3n arbitraria de la renta que conlleva, y que tanto perjudica a las mujeres. Esto es un camino abierto a la investigaci\u00f3n y al consenso desde la teor\u00eda monetaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy interesante tambi\u00e9n la idea de estudiar c\u00f3mo lo que no es intercambiado o monetizado contribuye a la econom\u00eda y a la sociedad. En este caso, ser\u00eda bueno estudiar c\u00f3mo repercute econ\u00f3micamente la maternidad. Para ello, autores austriacos como Hayek ([1988] 1992) establecen, al rev\u00e9s que muchas enfoques basados en la teor\u00eda malthusiana, que los aumentos de poblaci\u00f3n contribuyen al crecimiento econ\u00f3mico y a la vez se retroalimentan con \u00e9l. Un mayor n\u00famero de personas permite que aumente el grado de divisi\u00f3n del conocimiento y de especializaci\u00f3n, lo que nos permite aumentar nuestra productividad y ser m\u00e1s ricos. Ahora bien, esto solo es posible mediante instituciones que respeten el orden extenso y el mercado como herramientas de cooperaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n. En ese mismo trabajo, Hayek destaca la importancia de la tradici\u00f3n y de las instituciones que heredamos, y pone como ejemplo la Religi\u00f3n como salvaguarda de las instituciones que facilitan el orden extenso. En esa misma l\u00ednea, Huerta de Soto (2004) destaca la importancia de la moralidad individual para contribuir a la eficiencia din\u00e1mica<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[4]<\/a> de una econom\u00eda. Un ejemplo que proporciona es el del respeto a la instituci\u00f3n de la familia y el matrimonio. \u00c9l dice que si hubiera un deterioro generalizado en la moralidad de los padres de familia, y estos rompieran sus matrimonios con tal de irse con mujeres m\u00e1s atractivas, a la larga habr\u00eda menos familias y matrimonios, pues las mujeres no querr\u00edan casarse con hombres que las dejar\u00edan por otras. Esto, concluye Huerta de Soto, ser\u00eda perjudicial para la sociedad en t\u00e9rminos de eficiencia din\u00e1mica, pues seguramente la tasa de natalidad caer\u00eda y el ritmo del crecimiento poblacional se frenar\u00eda, con lo que el grado de especializaci\u00f3n y divisi\u00f3n del conocimiento aumentar\u00eda en menor medida. Como podemos observar, en ambas teor\u00edas, la maternidad o reproducci\u00f3n es fundamental. Por la maternidad vienen los incrementos de poblaci\u00f3n y, en consecuencia, el crecimiento econ\u00f3mico desde un punto de vista din\u00e1mico. De esta idea pueden nacer an\u00e1lisis sobre las instituciones y su evoluci\u00f3n y c\u00f3mo contribuyen a la reproducci\u00f3n, o incluso, c\u00f3mo podr\u00eda incluirse la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo en teor\u00edas austriacas o su modelizaci\u00f3n en teor\u00edas como la de Garrison ([2001] 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La econom\u00eda feminista es una corriente que actualmente est\u00e1 recibiendo mucha atenci\u00f3n, dentro y fuera del mundo acad\u00e9mico. Han intentado construirla desde la epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda, y han preferido unirse a escuelas de pensamiento cuyo an\u00e1lisis y teor\u00eda econ\u00f3mica no terminan de ser los m\u00e1s acertados, a ojos de un economista de la Escuela Austriaca. Por ello, es importante que la Escuela Austriaca provea de ideas y correcciones a la econom\u00eda feminista. Como hemos visto, hay similitudes epistemol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas, y tambi\u00e9n, muchas aportaciones y mejoras que pueden hacerse desde el s\u00f3lido marco epistemol\u00f3gico de la Escuela Austriaca. A\u00fan queda mucho por estudiar, pues hay relativamente pocos trabajos sobre la uni\u00f3n de ambas corrientes, pero seguramente, la Escuela Austriaca pueda ser la escuela que m\u00e1s similitudes presenta con la econom\u00eda feminista, y a la vez, la que m\u00e1s puede beneficiar al entendimiento y comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos y de la realidad, y en \u00faltima instancia, a mejorar las condiciones y libertad de las mujeres en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Block, W., &amp; Williams, W. (1981). Male-Female Earnings Differentials: A Critical Reappraisal. <em>Journal of Labor Research, 2<\/em>(2), 385-388.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brown, D. (1999). Capitalism. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (p\u00e1gs. 33-39). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Burczak, T. A. (1994). The Posmodern Moments of F.A. Hayek&#8217;s Economics. <em>Economics and Philosophy, 10<\/em>, 31-58.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Engels, F. ([1884] 2004). <em>The Origin of the Family, Private Property, and the State.<\/em> Chippendale: Resistance Books.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">England, P. (1993). The Separative Self: Androcentric Bias in Neoclassical Assumptions. En M. Ferber, &amp; J. Nelson, <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics<\/em> (pp. 37-53). Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ferber, M. A., &amp; Nelson, J. A. (1993). The Social Construction of Economics and The Social Construction of Gender. En M. A. Ferber, &amp; J. A. Nelson, <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics<\/em> (p\u00e1gs. 1-22). Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Folbre, N. (1993). Socialism, Feminist and Scientific. En M. Ferber, &amp; J. Nelson, <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics<\/em> (pp. 94-110). Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Folbre, N. (2009). <em>Greed, Lust and Gender. A History of Economic Ideas.<\/em> Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Garrison, R. W. ([2001] 2005). <em>Tiempo y Dinero: la Macroeconom\u00eda de la Estructura del Capital.<\/em> Madrid: Uni\u00f3n Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F. A. ([1973] 1998). <em>Law, Legislation and Liberty<\/em> (Vol. I). London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F. A. (1945). The Use of Knowledge in Society. <em>The American Economic Review, 35<\/em>(4), 519-530.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F. A. (1948). <em>Individualism and Economic Order.<\/em> Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F. A. ([1988] 1992). <em>The Fatal Conceit: The Errors of Socialism.<\/em> London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hopkins, B. (1999). Socialism. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (pp. 681-687). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horwitz, S. (1995). Feminist Economics: An Austrian Perspective. <em>Journal of Economic Methodology, 2<\/em>(2), 259-279.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Huerta de Soto, J. (2004). La teor\u00eda de la eficiencia din\u00e1mica. <em>Procesos de Mercado: Revista Europea de Econom\u00eda Pol\u00edtica, 1<\/em>(1), 11-71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jennings, A. (1993). Public or Private? Institutional Economics and Feminism. En M. Ferber, &amp; J. Nelson, <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics<\/em> (pp. 111-129). Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jennings, A. (1999). Theories of Labour Markets. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (pp. 511-521). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kirzner, I. M. ([1989] 2016). <em>Discovery, Capitalism and Distributive Justice.<\/em> Indianapolis: Liberty Fund.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lavoie, M. (2002). The Tight Links Between Post-Keynesian and Feminist Economics. <em>Post-autistic economic review, 11<\/em>, Article 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Levin, L. B. (1995). Toward a Feminist, Post-Keynesian Theory of Investment. En E. Kuiper, &amp; J. Sap, <em>Out of the Margin: Feminist Perspectives on Economics<\/em> (pp. 100-119). New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manning, L. M., &amp; Graham, P. (1999). Banking and Credit. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (pp. 27-32). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mayhew, A. (1999). Institutional Economics. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (pp. 479-485). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Moreno Casas, V. (2020, abril 21). <em>Individualismo metodol\u00f3gico.<\/em> Obtenido de Instituto Juan de Mariana: https:\/\/www.juandemariana.org\/ijm-actualidad\/analisis-diario\/individualismo-metodologico<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nelson, J. (1992). Gender, Metaphor, and the Definition of Economics. <em>Economics and Philosophy, 8<\/em>(1), 103-125.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nelson, J. (1993). The Study of Choice or the Study of Provisioning? En M. Ferber, &amp; J. Nelson, <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics<\/em> (pp. 23-36). Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nelson, J. (1995). Feminism and Economics. <em>Journal of Economic Perspectives, 9<\/em>(2), 131-148.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nelson, J. (1996). <em>Feminism, Objectivity and Economics.<\/em> New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nelson, J. A., &amp; Ferber, M. A. (1993). <em>Beyond Economic Man: Feminist Theory and Economics.<\/em> Chicago: University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nussbaum, M. (2003). Capabilities as Fundamental Entitlements: Sen and Social Justice. <em>Feminist Economics, 9<\/em>(2-3), 33-59.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Picchio, A. (2003). A macroeconomic approach to an extended standard of living. En A. Picchio, <em>Unpaid Work and the Economy: a gender analysis of the standards of living<\/em> (pp. 11-28). London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Power, M. (2004). Social Provisioning as Starting Point for Feminist Economics. <em>Feminist Economics, 10<\/em>(3), 3-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Robbins, L. (1932). <em>An Essay on the Nature and Significance of Economic Science.<\/em> London: Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seiz, J. A. (1999). Game Theory and Bargaining Models. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (p\u00e1gs. 379-390). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sen, A. (1999). <em>Development as Freedom.<\/em> New York: Anchor Books.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Strassmann, D. (1999). Feminist Economics. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (p\u00e1gs. 360-370). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">van Staveren, I. (2010). Post-Keynesianism Meets Feminist Economics. <em>Cambridge Journal of Economics, 34<\/em>(6), 1123-1144.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vaughn, K. (1994). Beyond Economic Man: A critique of feminist economics. <em>Journal of Economic Methodology, 1<\/em>(2), 307-313.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veblen, T. (1898). The beginnings of ownership. <em>The American Journal of Sociology, 4<\/em>(3), 352-365.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veblen, T. (1899). The Barbarian Status of Women. <em>The American Journal of Sociology, 4<\/em>(4), 503-514.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Walker, D. (1994). Economics of Gender and Race. En P. Boettke, <em>The Elgar Companion to Austrian Economics<\/em> (pp. 362-371).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Walker, D., Dauterive, J., Schultz, E., &amp; Block, W. (2004). The Feminist Competition\/Cooperation Dichotomy. <em>Journal of Business Ethics, 55<\/em>(3), 243-254.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Waller, W. (1999). Austrian Economics. En J. Peterson, &amp; M. Lewis, <em>The Elgar Companion to Feminist Economics<\/em> (pp. 18-26). Cheltenham: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Waller, W. (1999). Institutional Economics, Feminism, and Overdetermination. <em>Journal of Economic Issues, 33<\/em>(4), 835-844.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Waring, M. (1988). <em>If Women Counted. A New Feminist Economics.<\/em> New York: Harper and Row.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Young, A. T. (2015). Austrian Business Cycle Theory: A Modern Appraisal. En P. J. Boettke, &amp; C. J. Coyne, <em>The Oxford Handbook of Austrian Economics<\/em> (p\u00e1gs. 186-212). New York: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[1]<\/a> La definici\u00f3n de Robbins (1932, p. 15) reza: \u201cEconomics is the science which studies human behavior as a relationship between ends and scarce means which have alternative uses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[2]<\/a> Esto est\u00e1 basado en el enfoque de capacidades desarrollado por Sen (1999) y Nussbaum (2003).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[3]<\/a> En su trabajo hace tambi\u00e9n referencia a la epistemolog\u00eda austriaca, al subjetivismo radical. Hacen una interpretaci\u00f3n posmoderna de autores como Lachmann o incluso Hayek (Burczak, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[4]<\/a> Huerta de Soto (2004) desarrolla el concepto de eficiencia din\u00e1mica, en contraposici\u00f3n al habitual concepto de eficiencia est\u00e1tica que deriva de un entendimiento mecanicista y fijo de la econom\u00eda. Adem\u00e1s, enlaza su teor\u00eda con una argumentaci\u00f3n sobre la \u00e9tica y la moral, en l\u00ednea con lo que Kirzner ([1989] 2016) hizo previamente desde una visi\u00f3n igualmente din\u00e1mica de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">*<\/a> Vicente Moreno Casas es estudiante de Econom\u00eda en la Universidad Loyola, Espa\u00f1a. Interesado en la epistemolog\u00eda de la ciencia econ\u00f3mica, y en la uni\u00f3n entre la econom\u00eda feminista y la Escuela Austriaca. <strong>Correo:<\/strong> vimoca1999@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Moreno, V. (2020). La econom\u00eda feminista a la luz de la teor\u00eda de la Escuela Austriaca. Estudios Libertarios, Vol. 3, 31-48. VICENTE MORENO CASAS* Abstract This work is a general analysis on Feminist Economics from the Austrian School standpoint. 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