{"id":1325,"date":"2026-06-30T06:35:48","date_gmt":"2026-06-30T06:35:48","guid":{"rendered":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/?p=1325"},"modified":"2026-06-30T07:20:31","modified_gmt":"2026-06-30T07:20:31","slug":"en-defensa-de-la-no-contribucion-a-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/2026\/06\/30\/en-defensa-de-la-no-contribucion-a-la-caridad\/","title":{"rendered":"En defensa de la no contribuci\u00f3n a la caridad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudios Libertarios. Vol. 1 (2018). <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file aligncenter\"><a id=\"wp-block-file--media-2d54c54e-2c67-481e-9588-c0db5e2a12b3\" href=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/8-En-defensa-de-la-no-contribucion-a-la-caridad.pdf\">Save as PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"259\" height=\"194\" src=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-10.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1331\" style=\"width:445px\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">DAVID CH\u00c1VEZ SALAZAR<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta \u00e9poca en la que el altruismo es la norma, rehusarse a contribuir a la caridad es visto con horror por la mayor\u00eda de las personas. En este art\u00edculo no solo defenderemos el derecho de todos aquellos Scrooges que abundan por el mundo, sino que tambi\u00e9n mostraremos por qu\u00e9 la caridad es una idea perversa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estructura del documento es la siguiente: en la primera parte se abordan los aspectos generales de la caridad, tales como su definici\u00f3n, los conceptos relacionados y c\u00f3mo funciona. En la segunda parte se presenta un an\u00e1lisis \u00e9tico de la caridad, desde la perspectiva del iusnaturalismo. Una vez establecidos estos elementos, estamos en capacidad de determinar si existe un derecho a no contribuir a la caridad, tema que se trata en la tercera parte. Finalmente, se exponen las conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Aspectos generales de la caridad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.1 Qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es la caridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad es un t\u00e9rmino que suele usarse con ligereza, por esa raz\u00f3n, es importante definirlo muy bien para dar inicio a la discusi\u00f3n. As\u00ed las cosas, definiremos la caridad como la ayuda que se ofrece de manera voluntaria a los necesitados, ya sea en forma de dinero, bienes, trabajo o tiempo, posee una \u201cprofunda carga emocional y proporciona un alivio temporal de las necesidades\u201d (Gunderson, 2006). En este trabajo solo nos referiremos a las necesidades materiales (alimento, salud, vivienda, entre otras), dejando de lado otras necesidades a las que pueda aplicarse la caridad, como pueden ser las afectivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de la caracter\u00edstica de voluntariedad, es posible distinguir la caridad de la beneficencia p\u00fablica. Si la caridad es voluntaria, entonces, ha de surgir del mutuo acuerdo entre las partes involucradas, lo cual no ocurre con la ayuda que provee el Estado. Recordemos que los comedores sociales, albergues y centros p\u00fablicos de salud son posibles gracias a los impuestos, es decir, a recursos obtenidos por medio de la coacci\u00f3n. Rothbard (2006) afirma que no es caridad tomar por la fuerza la riqueza de una persona para entreg\u00e1rsela a otra. Por lo tanto, la caridad requiere obligatoriamente que el donante sea propietario de los recursos que entrega. La beneficencia p\u00fablica, por su parte, est\u00e1 basada en el uso de propiedad robada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese elemento de voluntariedad tambi\u00e9n involucra a quien recibe la ayuda. Seg\u00fan Harper (1956) si una persona es obligada a aceptarla, entonces, no hay caridad, a pesar de las buenas intenciones que pueda tener el donante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad tambi\u00e9n se distingue de otras formas de donaci\u00f3n. Nuestra definici\u00f3n sugiere impl\u00edcitamente que aquel que recibe la ayuda se encuentra en una situaci\u00f3n de necesidad vital. Acciones como proveer techo al desamparado o alimentar al fam\u00e9lico, claramente, ser\u00edan actos de caridad, pero tambi\u00e9n lo ser\u00eda \u00bfdonar a un partido pol\u00edtico, a un tanque de pensamiento, o en general, a cualquier causa con la que uno simpatice? Ciertamente, en esos casos no existe ninguna necesidad vital que deba ser atendida urgentemente, por lo tanto, es dif\u00edcil hablar de caridad. Otro caso de donaci\u00f3n no caritativa m\u00e1s com\u00fan es el de los regalos, en donde el elemento de necesidad est\u00e1 ausente por completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00faltima parte de la definici\u00f3n dice que la caridad supone un alivio temporal de las necesidades. En eso se distingue de la filantrop\u00eda, que es probablemente el t\u00e9rmino con el que m\u00e1s se le confunde. La caridad est\u00e1 enfocada en el corto plazo, su objetivo es actuar como paliativo, sin atacar la ra\u00edz de la necesidad, que es lo que s\u00ed hace la filantrop\u00eda, cuyo horizonte temporal es el largo plazo, es \u201cm\u00e1s estrat\u00e9gica y se centra en la reconstrucci\u00f3n\u201d (Gunderson, 2006). Por otra parte, en la filantrop\u00eda, quien recibe la ayuda es sujeto activo en su proceso de mejoramiento, a diferencia de lo que ocurre en la caridad, en donde el receptor es completamente pasivo. A modo de met\u00e1fora, la caridad es entregar el pescado, mientras que la filantrop\u00eda es ense\u00f1ar a pescar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.2 \u00bfC\u00f3mo funciona la caridad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez definida la caridad y establecidas las diferencias con otros conceptos, miremos c\u00f3mo funciona. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el intercambio caritativo, por el lado de la oferta, naturalmente, tenemos a los donantes, quienes suministran dinero, tiempo, trabajo o bienes. Por el lado de la demanda est\u00e1n aquellos que reciben dicha ayuda, ya sea directamente o a trav\u00e9s de organizaciones que act\u00faan como intermediarias. Vale destacar que dichas organizaciones ejercen un papel muy importante en el mundo de la caridad, porque organizan a los donantes con estrategias de recaudaci\u00f3n de fondos (Andreoni, 2011). La econom\u00eda de la caridad es un tema interesante de an\u00e1lisis, seg\u00fan el reporte Giving USA 2017, en 2016 las donaciones a la caridad representaron casi el 2% del PIB de Estados Unidos (IUPUII, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasemos ahora a un elemento de la caridad que no se aborda con la atenci\u00f3n suficiente: el beneficio. Seguramente alguien pensar\u00e1 \u201cen la caridad no se busca el beneficio personal, es un servicio desinteresado que se presta al pr\u00f3jimo\u201d. Ese planteamiento es err\u00f3neo. Lo primero que se debe se\u00f1alar es que los beneficios son subjetivos (Mises, 2008). Es cierto que el benefactor no recibe una compensaci\u00f3n material, si as\u00ed fuese no estar\u00edamos hablando de caridad sino de la concesi\u00f3n de un cr\u00e9dito, sin embargo, eso no significa que no reciba nada a cambio. Al donar, puede sentir la satisfacci\u00f3n de haber hecho una buena obra, de haber cumplido un deber moral, o lo que sea. En cualquier caso, se percibe un beneficio psicol\u00f3gico. Desde una perspectiva praxeol\u00f3gica (Mises, 1998) podemos afirmar que el donante ha llegado a un estado de cosas que resulta preferible al que exist\u00eda antes de ejercer la caridad. Por supuesto, desde un punto de vista subjetivo e incuantificable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la otra cara de la moneda, el beneficio de quien recibe la ayuda tambi\u00e9n es subjetivo. H\u00fclsmann (2016) afirma que lo que hace valiosa dicha ayuda no es su valor de uso, es decir, su idoneidad para suplir determinada necesidad, sino el hecho de que es deseable para quien la recibe. Verbigracia, el hombre fam\u00e9lico que recibe una cesta de alimentos solo obtendr\u00e1 un beneficio si considera que gracias a ella podr\u00e1 saciar su hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. La \u00e9tica de la caridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia de los beneficios personales, que resultan subjetivos, la \u00e9tica es objetiva y absoluta. La filosof\u00eda iusnaturalista \u2013 que hemos escogido como marco de referencia para esta discusi\u00f3n \u2013 postula que \u00e9sta puede descubrirse a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y de \u201cm\u00e9todos cient\u00edficos basados en la investigaci\u00f3n biol\u00f3gica y psicol\u00f3gica\u201d (Rothbard, 1982, p. 13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Zangar (2010) los actos morales est\u00e1n compuestos por tres elementos: \u201cel objeto, el motivo y las circunstancias\u201d (p. 80). El objeto es el prop\u00f3sito del acto; el motivo es la intenci\u00f3n del agente que lo ejecuta; y las circunstancias son las condiciones en las que tiene lugar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, para elaborar un juicio moral se debe contar con una norma de moralidad, que es \u201cmedida o est\u00e1ndar por el cual el objeto, los motivos y las circunstancias son juzgados como buenos o malos\u201d (Zangar, 2010, p. 75). Esta norma tiene dos dimensiones: una objetiva, que ata\u00f1e a la propia Raz\u00f3n humana, y una subjetiva, que corresponde a la consciencia de cada persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo esta norma, los objetos que est\u00e9n a favor de la Raz\u00f3n ser\u00e1n juzgados como buenos y aquellos que no lo est\u00e9n, como malos. Lo malo es aquello que se opone al hecho de vivir razonablemente. En t\u00e9rminos m\u00e1s f\u00e1ciles de entender, Rothbard (1982) manifiesta que \u201cel bien y el mal pueden ser determinar por aquello que satisface o frustra lo que es mejor para la naturaleza humana\u201d (p. 11). Dado que la naturaleza humana es inmutable, la distinci\u00f3n entre el bien y el mal tiene un car\u00e1cter objetivo que es universalmente compartido por todos los seres humanos, independientemente del sistema de valores que profese cada uno de ellos (Rothbard, 1982).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto de la discusi\u00f3n, corresponde preguntarnos si es mala la caridad. Para saberlo, aplicaremos la norma de moralidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comencemos por definir el objeto o prop\u00f3sito de la caridad: brindar un apoyo a quien se encuentra en una situaci\u00f3n de necesidad, para que pueda resolverla de manera inmediata, aunque la satisfacci\u00f3n sea temporal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque parezca un prop\u00f3sito loable, definitivamente no lo es. La caridad crea incentivos perversos al recompensar la falta de voluntad de las personas por resolver su situaci\u00f3n por s\u00ed mismas y de manera permanente, fomentando as\u00ed una mentalidad de \u201cdependencia e impotencia\u201d (Kurnia, 2014), los cuales son rasgos que frustran la naturaleza humana. Los esfuerzos caritativos hacen da\u00f1o al individuo, porque no le permiten desarrollar su capacidad de autosuficiencia (Harper, 1956). Por otra parte, quien vive de la caridad no es capaz de desarrollar una mentalidad de largo plazo, por el contrario, su vida se convierte en una sucesi\u00f3n de cortos plazos, en la espera paciente, una y otra vez, de ayudas temporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el prop\u00f3sito es el mejoramiento de las condiciones de vida para todos los individuos solo hay un camino: el capitalismo, que es el \u00fanico sistema econ\u00f3mico que permite conquistar la pobreza (Hazlitt, 1996). El economista espa\u00f1ol Miguel Anxo Bastos (2015) lo resume en una frase fant\u00e1stica \u201ccapitalismo, ahorro y trabajo duro. No hay otra f\u00f3rmula para salir de la pobreza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfQu\u00e9 sucede cu\u00e1ndo quien necesita la caridad no es el pobre, sino el enfermo? Una de las razones por las que los enfermos recurren a la caridad es por el elevado costo de los tratamientos. A su vez, \u00e9ste es el resultado de la hiperregulaci\u00f3n al que se ven sometidos los sistemas de salud alrededor del mundo. En condiciones de libre mercado, los precios se reducir\u00edan sustancialmente, por lo que, probablemente, ser\u00eda innecesario recurrir a la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensemos por un momento c\u00f3mo lucir\u00eda un mundo basado exclusivamente en la pr\u00e1ctica de la caridad. Como individuos tendr\u00edamos que apelar a la benevolencia de nuestros cong\u00e9neres para obtener lo que deseamos. Sin embargo, ese sentimiento no est\u00e1 presente en todas las personas ni se manifiesta todo el tiempo, por ende, tendr\u00edamos que desarrollar habilidades extraordinarias de persuasi\u00f3n para despertar la benevolencia en cualquier ocasi\u00f3n. Adam Smith (2007) afirmaba que el hombre no tiene tiempo para emprender un proceso tan dispendioso como ese y que el \u00fanico m\u00e9todo para obtener lo que deseamos es el del intercambio de valor por valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad generalizada nos conducir\u00eda a una econom\u00eda basada en el regalo. La primera consecuencia ser\u00eda el fin del sistema de precios. Como todos sabemos, los precios son las se\u00f1ales del mercado: a los productores, les brinda informaci\u00f3n sobre la conveniencia de producir determinado bien en lugar de otro; a los consumidores, les indica qu\u00e9 productos escoger y de cu\u00e1les abstenerse (H\u00fclsmann, 2016). En una econom\u00eda del regalo, esa informaci\u00f3n no existir\u00eda. As\u00ed que los productores no sabr\u00edan qu\u00e9 bienes ofrecer, es m\u00e1s, ni siquiera tendr\u00edan incentivos para producir en lo absoluto. La producci\u00f3n quedar\u00eda en manos de hombres infinitamente benevolentes, dispuestos a generar los bienes y servicios que necesita la sociedad (sin saber cu\u00e1les exactamente y en qu\u00e9 cantidades) a cambio de nada. A ello se le suma el hecho de que no estamos hablando de peque\u00f1as comunidades, sino de una econom\u00eda global compuesta por miles de millones de personas. Sin precios de mercado y confiando exclusivamente en el buen coraz\u00f3n de unas pocas personas, \u201cser\u00eda imposible organizar la divisi\u00f3n del trabajo en largos y complejos procesos de producci\u00f3n\u201d (H\u00fclsmann, 2016, p. 10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, no hace falta imaginar un escenario de estas caracter\u00edsticas para reconocer los efectos perniciosos de la caridad. Justo ahora est\u00e1 poniendo en riesgo el futuro de la especie humana. Seg\u00fan Walter Block (2008), la caridad perpet\u00faa los rasgos gen\u00e9ticos asociados con la debilidad, lo que frustrar\u00eda la capacidad de supervivencia de las generaciones sucesivas. As\u00ed que, en lugar de promover la debilidad, se debe permitir el libre funcionamiento de las leyes de selecci\u00f3n natural, con el fin de eliminar aquellos rasgos indeseables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A modo de conclusi\u00f3n, afirmaremos que la caridad se opone al hecho de vivir razonablemente, frustrando aquello que resulta objetivamente mejor para la naturaleza humana. Por esa raz\u00f3n, es mala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora abordemos el segundo elemento de la caridad como acto moral: el motivo. Naturalmente, existen millones de motivos que llevan a una persona a contribuir a una obra caritativa. No obstante, su com\u00fan denominador es el altruismo, aquella filosof\u00eda que pregona que \u201cdebemos ser los guardianes del pr\u00f3jimo\u201d. Seg\u00fan Walter Block (2008) esta idea no solo es inmoral, sino que contradice la l\u00f3gica de la moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su inmoralidad radica en su esencia igualitarista. La \u201cmoral\u201d altruista predica que es un deber de los que tienen m\u00e1s compartir con los que tienen menos, hasta que ambas partes tengan exactamente lo mismo. Este planteamiento es inmoral porque se opone a la ambici\u00f3n natural del ser humano por mejorar su propio destino (Block, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, contradice la l\u00f3gica de la moral porque:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contradice una premisa b\u00e1sica de la moralidad \u2013 a saber, que deber\u00eda ser siempre al menos<br>posible para una persona hacer lo que es moral. Si hay dos personas que necesitan la<br>ayuda de John al mismo tiempo, ser\u00eda imposible hacerlo. Si John no puede ayudar a ambas<br>personas, y ya que ayudarlas a ambas es un requisito de esta filosof\u00eda, entonces,<br>claramente, a pesar de tener las mejores intenciones, John no puede ser moral. Y si, de<br>acuerdo con cualquier teor\u00eda \u00e9tica, una persona bien intencionada no puede ser moral, la<br>teor\u00eda es incorrecta (p. 133).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esa manera, hemos descubierto que el objeto y el motivo de la caridad son malos. Ahora bien, \u00bfPueden las circunstancias anular el mal? \u00bfEs posible que haya casos excepcionales en donde contribuir a la caridad sea una buena acci\u00f3n? La respuesta seg\u00fan el iusnaturalismo es un rotundo no para ambas preguntas. La norma de moralidad establece que el peso de la acci\u00f3n moral recae principalmente sobre el objeto, si \u00e9ste es malo, entonces el acto en su conjunto no puede ser bueno. Si todo el peso se les diera a las intenciones o a las circunstancias que lo rodean, caer\u00edamos en el relativismo moral. Un acto que es objetivamente malo, \u201cno puede convertirse en bueno por las razones que lo inspiran o por las circunstancias que lo rodean\u201d (Zangar, 2010, p. 81). Ergo, la \u00e9tica puede ser resumida en \u201cno ceder jam\u00e1s ante el mal\u201d y en \u201chacer lo correcto en el momento correcto y bajo el prop\u00f3sito correcto\u201d (Zangar, 2010, p. 80).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. La caridad y los derechos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la caridad es mala, como efectivamente lo es, entonces la pregunta que deber\u00edamos hacernos es: \u00bfExiste el derecho a contribuir a la caridad? Acaso es concebible que alguien tenga el derecho a contribuir a algo tan perjudicial como eso. Es interesante ver c\u00f3mo ha cambiado el enfoque, \u00bfno? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo la \u00e9tica de los derechos naturales, encontramos que \u201ctoda persona es propietaria de su cuerpo, as\u00ed como de los bienes de la naturaleza que transforme con la ayuda de su trabajo antes de que otro lo haga\u201d (Rothbard, 1982, p. 30). Al ser propietario de su cuerpo, el individuo tiene el derecho a hacer con \u00e9l lo que considere conveniente. No siempre har\u00e1 lo correcto, desde el punto de vista \u00e9tico, pero gracias al libre albedr\u00edo puede decidir si seguir o ignorar lo que objetivamente es mejor para \u00e9l, asumiendo el riesgo correspondiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, la caridad es una actividad riesgosa para el donante. Toda fortuna es limitada, as\u00ed que en alg\u00fan momento \u00e9ste sufrir\u00e1 p\u00e9rdidas que le obligar\u00e1n a suspender la ayuda. Evidentemente, ese no es el caso de la beneficencia p\u00fablica. All\u00ed, las barreras naturales que frenan un comportamiento tan nocivo como la caridad, est\u00e1n ausentes, porque la fortuna que graciosamente reparte el Estado solo se ve restringida por su habilidad de extraerla del p\u00fablico (Rothbard, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recapitulando la discusi\u00f3n sobre los derechos naturales, vemos que el individuo tambi\u00e9n puede hacer con su propiedad lo que desee. Si un buen d\u00eda se le ocurre donar los recursos que leg\u00edtimamente le pertenecen a la caridad, est\u00e1 en todo su derecho, as\u00ed la caridad sea mala desde el punto de vista \u00e9tico. Ese derecho es el mismo que asiste a quien decide no contribuir a la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos derechos tienen una naturaleza universal y su l\u00edmite est\u00e1 marcado por el denominado \u201cPrincipio de No Agresi\u00f3n\u201d, que establece que ning\u00fan individuo deber\u00eda iniciar el uso de la fuerza contra la persona o leg\u00edtima propiedad de otro sin su consentimiento (ni amenazar con hacerlo) (Block, 2003). De ese modo, la caridad est\u00e1 al mismo nivel de otras pr\u00e1cticas moralmente reprochables que, sin embargo, son perfectamente compatibles con la filosof\u00eda de los derechos naturales, como el boxeo o la realizaci\u00f3n de grotescas transformaciones corporales (implantes, piercings, entre otros) sobre otra persona con su consentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta aqu\u00ed el punto es claro. Aquellos individuos que deciden no contribuir a la caridad no solo est\u00e1n haciendo una buena obra (o mejor, una buena omisi\u00f3n), sino que el derecho natural los ampara. Entonces \u00bfpor qu\u00e9 son vistos con tanto resquemor? Tomemos el ejemplo de Ebenizer Scrooge, el c\u00e9lebre personaje de Cuento de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un principio, Scrooge se reh\u00fasa a apoyar a la menesterosa familia de su empleado Cratchit, quien adem\u00e1s tiene un hijo muy enfermo, el peque\u00f1o Tiny. El observador moderno dir\u00eda \u00a1Qu\u00e9 hombre tan malvado! \u00a1Es su deber ayudar! Sin embargo, Scrooge es ajeno a esta situaci\u00f3n. \u00c9l no oblig\u00f3 a Cratchit a tener una familia que no pod\u00eda mantener. Si \u00e9ste tuvo hijos a sabiendas que no pod\u00eda darles lo que necesitaban para vivir, entonces, \u00e9l y no Scrooge, es el \u00fanico responsable de su situaci\u00f3n. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 debe Scrooge asumir la carga del error de juicio de Cratchit? No est\u00e1 obligado a hacerlo (Levin, 1998).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestros d\u00edas, se cree que la gente \u201ctiene derecho\u201d a cosas como la salud, la vivienda o la educaci\u00f3n. De ah\u00ed la idea, completamente equivocada, de que, si alguien necesita alguna de esas cosas, es obligaci\u00f3n de alguien que s\u00ed posea medios suficientes, ayudarle. No obstante, no se sabe exactamente qui\u00e9n deber\u00eda ayudar, por lo general, esos mismos que se rasgan las vestiduras solicitando ayuda para los menesterosos son los que menos aportan. Aqu\u00ed se hace latente esa err\u00f3nea concepci\u00f3n positiva de los derechos. Si para tener algo (acceso a la salud, una vivienda, alimentos) lo exijo a la fuerza, entonces, no estoy reivindicando un derecho, sino cometiendo una extorsi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4. Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La caridad es una ayuda que se entrega de manera voluntaria y por un sentimiento humanitario a aquellos que se encuentran en una situaci\u00f3n de necesidad vital, para satisfacerla de manera temporal. Esas caracter\u00edsticas la diferencian de conceptos como la beneficencia p\u00fablica (basada en la coerci\u00f3n), las donaciones y regalos (en donde no se percibe ninguna necesidad vital) y la filantrop\u00eda (orientada la reconstrucci\u00f3n a largo plazo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el punto de vista \u00e9tico, la caridad es mala porque promueve rasgos de comportamiento que frustran la supervivencia de la especie. Por otra parte, est\u00e1 fundamentada en una filosof\u00eda que, adem\u00e1s, de inmoral, es irrealizable. Las circunstancias que rodean el acto no son suficientes para anular lo que es inherentemente malo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, debido a que la caridad est\u00e1 fundamentada en un acuerdo voluntario entre las partes involucradas, no existe ninguna violaci\u00f3n de los derechos individuales, pues no se est\u00e1 cruzando el l\u00edmite impuesto por el Principio de No Agresi\u00f3n. Cualquier persona tiene la potestad de contribuir o no (con sus propios recursos) a la caridad, si decide hacerlo, asumir\u00e1 el riesgo correspondiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, aquel que no contribuye a la caridad, no deber\u00eda ser juzgado tan duramente, pues no est\u00e1 obligado a responder por situaciones que son el resultado de las decisiones de los dem\u00e1s. As\u00ed mismo, nadie tiene el derecho a exigir el uso gratuito de los recursos que en buena ley le pertenecen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Andreoni, J. (2011). Charitable Giving. In: S. Durlauf &amp; L. Blume, eds., The New Palgrave Dictionary of Economics. Houndmills: Macmillan Publishers Ltd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bastos, M. (2015). Capitalismo, Ahorro y Trabajo Duro. Conferencia. Recuperado de: https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ittVmW2wtbk<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Block, W. (2003). The Non-Aggression Axiom of Libertarianism. Available at: https:\/\/archive.lewrockwell.com\/block\/block26.html<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">_______. (2008). <em>Defending the Undefendable<\/em>. 3 ed. Auburn, AL.: Ludwig von Mises Institute. (Obra original publicada en 1976).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gunderson, S. 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Auburn, AL.: Ludwig von Mises Institute.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Smith, A. (2007). <em>An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations<\/em>. Digital edition.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Zangar, J. (2010). <em>Acting on Principles: A Thomistic Perspective in Making Moral Decisions<\/em>. 2 ed. Eugene, OR.: Wipf and Stock Publishers.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfC\u00f3mo citar este art\u00edculo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>APA: <\/strong>Ch\u00e1vez, D. (2018). En defensa de la no contribuci\u00f3n a la caridad. <em>Estudios<br>Libertarios<\/em>, 1, 47-54. Recuperado de http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-7__.pdf<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Chicago:<\/strong> Ch\u00e1vez, David. \u201cEn defensa de la no contribuci\u00f3n a la caridad.\u201d<em> Estudios Libertarios<\/em> 1 (2018): 47-54. http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-7__.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Harvard Anglia:<\/strong> Ch\u00e1vez, D. (2018). En defensa de la no contribuci\u00f3n a la caridad. <em>Estudios Libertarios<\/em> [en<br>l\u00ednea] 1, pp. 47-54. Disponible en: http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-7__.pdf.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudios Libertarios. Vol. 1 (2018). DAVID CH\u00c1VEZ SALAZAR En esta \u00e9poca en la que el altruismo es la norma, rehusarse a contribuir a la caridad es visto con horror por la mayor\u00eda de las personas. 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