{"id":1313,"date":"2026-06-30T06:25:53","date_gmt":"2026-06-30T06:25:53","guid":{"rendered":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/?p=1313"},"modified":"2026-06-30T07:20:02","modified_gmt":"2026-06-30T07:20:02","slug":"el-derecho-a-que-el-mercado-determine-los-salarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/2026\/06\/30\/el-derecho-a-que-el-mercado-determine-los-salarios\/","title":{"rendered":"El derecho a que el mercado determine los salarios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudios Libertarios. Vol. 1 (2018).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file aligncenter\"><a id=\"wp-block-file--media-6789b84c-699a-4c52-8276-748e0b7ce09a\" href=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7-El-derecho-a-que-el-mercado-determine-los-salarios.pdf\">Save as PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"292\" height=\"172\" src=\"https:\/\/estudioslibertarios.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-9.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1317\" style=\"width:445px\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JORGE CORRALES QUESADA*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me ha llamado la atenci\u00f3n que personas bien intencionadas suelen promover pol\u00edticas destinadas a corregir lo que ellos juzgan que est\u00e1 mal o que es inconveniente en una sociedad espec\u00edfica, creyendo, con simplona actitud, que, con s\u00f3lo esperar ese resultado deseable, la medida que sugieren lo lograr\u00e1, sin tomar en cuenta que ni el conocimiento ni los resultados parecen llevar hacia esa conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los economistas solemos hablar de consecuencias no previstas a resultados de la acci\u00f3n humana diferentes de los que se esperaban por quienes decidieron las pol\u00edticas. Algo as\u00ed como que, con s\u00f3lo se\u00f1alar que la medida es para bien, es suficiente para justificar su puesta en pr\u00e1ctica, independientemente de los resultados que muchas veces no eran los esperados o deseados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, uno observa que una pol\u00edtica de fijaci\u00f3n de precios tender\u00e1 hacia resultados que sus proponentes no tomaron en consideraci\u00f3n o bien que, a sabiendas de ellos, son impulsados por pol\u00edticos que buscan obtener un mayor poder, al menos en el corto plazo. Al presentarse luego esos resultados no deseables, suelen acudir a responsabilizar de ellos a factores totalmente ajenos, pero que suelen ser cre\u00edbles, al menos por parte de un vulgo usualmente desconocedor de las relaciones de causa-efecto, todo con la esperanza de as\u00ed conservar el poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un caso espec\u00edfico de ese tipo de consecuencias no previstas es el resultado de la pr\u00e9dica que, en distintas formas, diferentes actores sociales hacen pidiendo que haya un salario m\u00ednimo aplicado a diversas actividades de la econom\u00eda. La creencia de esos actores es que la fijaci\u00f3n de un salario m\u00ednimo ya sea por ley o administrativamente por el Estado, define una situaci\u00f3n que consideran \u201cdeseable\u201d. Creen que, si una pol\u00edtica de salarios m\u00ednimos logra que ese sea efectivamente el precio del trabajo en una actividad, se debe a que fue porque as\u00ed lo defini\u00f3 la pol\u00edtica estatal y no porque, en un momento dado, en el mercado se habr\u00eda determinado tal salario como resultado de ofertas y demandas de mano de obra relevantes. Pero, no se imaginan que dicha pol\u00edtica puede tener consecuencias no deseables previamente no consideradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Impedir que el mercado defina un salario espec\u00edfico simplemente imposibilita ejercitar el derecho que tienen, tanto el demandante como el oferente de mano de obra, de acordar libremente un precio que ambas partes consideran es el adecuado por, digamos, un d\u00eda de trabajo en alguna actividad. Por supuesto que un oferente de trabajo desear\u00e1 obtener el mayor salario posible, pero posiblemente se ver\u00e1 limitado en su aspiraci\u00f3n si en el mercado hay otros oferentes potenciales, dispuestos a aceptar trabajar por un salario menor al deseado por el primero. A su vez, un demandante de mano de obra podr\u00e1 desear pagar lo menos posible por esa cantidad de trabajo, pero, para poder disponer de ella, tendr\u00e1 que pagar al menos lo que el mercado le defina para poder lograrla. Esto es, si no paga lo que el trabajador podr\u00eda obtener en una ocupaci\u00f3n comparable, se quedar\u00e1 sin el trabajador, quien escoger\u00e1 laborar en esa mejor ocupaci\u00f3n alternativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al intervenir quienes administran el Estado fijando un salario m\u00ednimo en un monto mayor que el que determinar\u00eda el mercado, da lugar a una serie de situaciones que confirmar\u00e1n una serie de consecuencias no previstas resultantes de esa pol\u00edtica. Algo similar suceder\u00eda si el Estado fijara un salario menor al de equilibrio en los mercados, pero en el mundo pol\u00edtico parece ser mucho m\u00e1s relevante impulsar la fijaci\u00f3n de un salario m\u00ednimo y no de un salario m\u00e1ximo. La idea que suele expresarse para justificar esa fijaci\u00f3n de un salario m\u00ednimo es proteger al trabajador de la miseria salarial que pagar\u00eda el empleador. Por tal raz\u00f3n, me centrar\u00e9 en el an\u00e1lisis de las consecuencias de impedir el derecho de los participantes en el mercado laboral para definir conjuntamente sus salarios, seg\u00fan sean las condiciones de la demanda y oferta de trabajo en las diferentes actividades de una econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las aulas universitarias se suele enfatizar el m\u00e9todo de an\u00e1lisis est\u00e1tico para analizar las consecuencias de la fijaci\u00f3n de un m\u00ednimo salarial y suele dar resultados muy similares al analizarse con una visi\u00f3n del mercado como un proceso y no como algo inmutable con el paso del tiempo, como se suele hacer con el an\u00e1lisis austriaco de los mercados. La siguiente cita nos permite tener una idea del tema:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noci\u00f3n de un estado de equilibrio es algunas veces vislumbrada como el ep\u00edtome de<br>la eficiencia econ\u00f3mica: la oferta iguala a la demanda y, por tanto, no existe ni excedente<br>ni insuficiencia de bienes. No obstante, esto asume que los participantes en el mercado<br>saben cu\u00e1l es el precio de equilibrio y que moverse hacia \u00e9l no lo cambiar\u00e1. Pero, si el<br>precio es ya conocido, \u00bfpor qu\u00e9 el mercado no est\u00e1 ya en equilibrio? M\u00e1s a\u00fan, el<br>movimiento hacia el equilibrio es un proceso de aprendizaje y de expectativas<br>cambiantes, lo cual cambiar\u00e1 propiamente al equilibrio. Para el economista austriaco, la<br>eficiencia se define dentro del proceso de la acci\u00f3n, no como algo dado o un estado de<br>cosas ya sabido. La eficiencia significa satisfacer los objetivos considerados como los<br>m\u00e1s importantes para un individuo, en vez de la satisfacci\u00f3n de objetivos menos<br>importantes.\u201d (Walker, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante es que, con ambos marcos anal\u00edticos, los resultados de una pol\u00edtica de salarios m\u00ednimos suelen ser inesperados, negativos y dan lugar a ganancias para algunos a costas de otros. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para empezar, asumo que el salario m\u00ednimo establecido es significativamente superior al determinado libremente por el mercado, en un momento dado. Ante esto hay dos tendencias que dar\u00e1n lugar a aquellos resultados indeseables. Por una parte, desde el lado de la oferta de trabajo, puesto que es bien conocida la premisa de que, \u201clos hombres trabajan solamente cuando valoran en m\u00e1s el rendimiento que la correspondiente actividad va a procurarles que el bienestar de la holganza\u201d (Mises, 1986, p. 211). Un aumento en la tasa de salarios definida administrativamente aumenta el costo alternativo del ocio para el trabajador, quien ahora encuentra que el rendimiento de su trabajo ha aumentado en comparaci\u00f3n con el salario previo inferior. As\u00ed, ante dicho mayor salario, aumenta la cantidad ofrecida de horas de trabajo en el mercado. Por supuesto, entre m\u00e1s el\u00e1stica sea la oferta de mano de obra en el rango de salarios relevante, mayor ser\u00e1 el crecimiento de la cantidad ofrecida de mano de obra al nuevo salario superior. Por otra parte, tambi\u00e9n es bien conocida, al menos formalmente entre economistas, la premisa de que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El salario que, al efecto, (cada empresario) ofrezca habr\u00e1, sin embargo, de ser lo<br>suficientemente elevado para atraer al trabajador que le interese separ\u00e1ndole del<br>llamamiento de los dem\u00e1s empresarios que igualmente pretenden contratar sus servicios.<br>El l\u00edmite m\u00e1ximo del salario hallase prefijado por el precio a que el empresario supone<br>podr\u00e1 vender la supletoria cantidad de mercanc\u00edas producida gracias al nuevo trabajador<br>contratado. (Mises, 1986, p. 867)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado lo anterior, al fijarse un salario m\u00ednimo, el empresario se da cuenta de que lo que \u00e9l paga por el valor que agrega la \u00faltima unidad de trabajo contratada (el salario), es superior al valor de la producci\u00f3n adicional que ese \u00faltimo trabajador genera. Ante ello, para lograr que lo que le cuesta al empresario la \u00faltima unidad de trabajo contratada, iguale al valor de lo que \u00e9sta agrega, deber\u00e1 disminuir la cantidad de trabajo que contrata. La explicaci\u00f3n descansa en la llamada ley de rendimientos decrecientes, que dice que, si se aumenta en una unidad del insumo (en este caso, el trabajo) y se mantienen constantes a los otros factores productivos, llega un momento en que lo que se agrega a la producci\u00f3n ser\u00e1 cada vez menor; esto es, con cada unidad de trabajo que se agrega a la producci\u00f3n, manteniendo las mismas cantidades de los otros factores productivos, en cierto momento la cantidad de producci\u00f3n adicional va declinando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, la demanda de trabajo est\u00e1 definida por la demanda de la producci\u00f3n de la firma, la cual, a su vez, est\u00e1 determinada por la utilidad marginal que los consumidores derivan de esa producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un salario m\u00ednimo, al encarecer la mano de obra, afecta el nivel de equilibrio previo en la contrataci\u00f3n de mano de obra: que, en el margen, el \u00faltimo trabajador contratado agregue una producci\u00f3n a un cierto valor igual al salario que se le paga. Eso hace que el empresario contrate menos mano de obra pues, dada la ley de rendimientos decrecientes, al tener menos unidades de trabajo, su producto marginal aumenta. As\u00ed, restaurar\u00e1 la equivalencia entre el salario mayor pagado por ley y el valor marginal que agrega la \u00faltima unidad contratada (seg\u00fan la ley de rendimientos decrecientes, conforme se agregan m\u00e1s unidades de trabajo dados los otros factores de producci\u00f3n, disminuye la producci\u00f3n adicional agregada; as\u00ed, a la inversa, para restablecer el equilibrio, se contrata menos mano de obra, cuyo valor en el margen ahora ser\u00eda mayor).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n anterior del equilibrio en la contrataci\u00f3n, en donde el salario es igual al valor de la producci\u00f3n marginal producida, es clara en el caso de una producci\u00f3n, pero en el caso de bienes intermedios o de un mayor orden (por ejemplo, bienes de capital), como la producci\u00f3n suele tomar mucho tiempo antes de llegar al mercado, es necesario descontar ese valor agregado por la unidad marginal al valor presente (Block, 1994, p.124).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado del descenso en la cantidad demanda de mano de obra y del aumento en la cantidad ofrecida de trabajo, al salario mayor fijado por ley, da lugar a un exceso de mano de obra en el mercado, el cual quedar\u00e1 desempleado y se compone de dos elementos. Uno de ellos, los trabajadores entrantes quienes, al nuevo mayor salario artificial, no encontrar\u00e1n empleo (los frustrados) y, el otro, trabajadores que antes estaban empleados y ahora ser\u00e1n despedidos. En resumen, el salario m\u00ednimo superior al de mercado genera desempleo. El beneficiado es el trabajador que queda empleado al nuevo salario m\u00e1s alto y el costo, por el momento, ser\u00eda para los trabajadores despedidos que antes ten\u00edan empleo y los frustrados que pretendieron obtener empleo, pero no lo obtuvieron al nuevo salario mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, hay otras consecuencias del impedimento del derecho de las personas a que el mercado determine los salarios ante la imposici\u00f3n legal de un salario m\u00ednimo por parte del Estado. Hay dos factores diferentes que dan lugar a resultados similares. Me refiero, por una parte, a que, ante el mayor salario, hay un n\u00famero de entrantes que antes no exist\u00eda para ese mercado y, por otra, a que se despedir\u00e1n trabajadores ya empleados debido al costo mayor del salario. En ambos casos, los patronos pueden acceder a criterios diferentes del simple salario para escoger qu\u00e9 trabajadores se emplear\u00e1n. Por ejemplo, se puede descartar a j\u00f3venes entrantes por no tener experiencia, o a mujeres j\u00f3venes ante la posibilidad de embarazo que altere su per\u00edodo de aprendizaje en la firma, o a miembros de grupos \u201cminoritarios,\u201d pues el empleador as\u00ed puede ejercer sus sesgos discriminatorios en cuanto a diversas preferencias o a simplemente los menos calificados o bien se contratar\u00e1 gente que tenga alguna forma de influencia en la empresa, los recomendados o los provenientes de \u201cbuenos\u201d hogares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, las empresas que pagan beneficios adicionales y referidos a los salarios, como vacaciones pagadas, entrenamiento dentro de la firma, cuidados m\u00e9dicos, guarder\u00edas infantiles, etc\u00e9tera, podr\u00e1n optar reducirlos de forma que se mantenga la equivalencia neta de los salarios antes y despu\u00e9s de la fijaci\u00f3n del m\u00ednimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, hay un incentivo para que, ante los mayores salarios m\u00ednimos, al afectarse la relaci\u00f3n de precios relativos de otros factores de producci\u00f3n con respecto a la mano de obra, se tienda a usar menos de \u00e9sta y m\u00e1s de los primeros factores. Por ejemplo, se tender\u00e1 a utilizar una combinaci\u00f3n mayor del capital\/trabajo en la producci\u00f3n que, al ser alterada por los gobernantes, lo aleja de la relaci\u00f3n \u00f3ptima previa, elevando el costo de la nueva producci\u00f3n, afectando la rentabilidad de la firma o bien trasladando ese mayor costo a los consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como lo hacen los economistas austriacos, el mercado es considerado como un proceso, en vez de una situaci\u00f3n dada de precios y estados en donde hay un equilibrio est\u00e1tico, por uno en el cual la competencia descubre:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cu\u00e1les bienes son escasos o qu\u00e9 cosas constituyen mercader\u00edas y cu\u00e1n escasas o<br>valiosas son \u00e9stas\u2026 \u00danicamente los resultados provisorios que resultan del proceso de<br>mercado en cada etapa indican a los individuos lo que debe descubrir respecto de lo<br>que el mercado le ofrece en materia de ciertos bienes y servicios\u2026 Los precios dirigen<br>su atenci\u00f3n a aquello que vale la pena descubrir\u2026 de lo que el mercado ofrece en<br>materia de ciertos bienes y servicios\u2026 El conocimiento\u2026 consiste m\u00e1s bien en una<br>capacidad de descubrir circunstancias especiales, lo que s\u00f3lo ser\u00e1 efectivo si los<br>poseedores de este conocimiento son informados por el mercado acerca de qu\u00e9 clase<br>de bienes o servicios son requeridos y cu\u00e1l es la urgencia de esta necesidad.<br>(Hayek, 1984, pp. 256-257)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Ese proceso se ve afectado cuando el Estado fija un precio -como es el caso de salarios m\u00ednimos- impidiendo que se tenga el conocimiento que define la escasez y el valor del servicio (particularmente en el caso de un servicio tan importante en la econom\u00eda, como es el de la mano de obra). Los participantes en el mercado disponen de una informaci\u00f3n distorsionada del precio del trabajo, lo cual conduce a que tome decisiones diferentes de las que llevar\u00eda a cabo si rigieran los precios libremente determinados, y que reflejar\u00edan la escasez real del servicio. Altera la utilizaci\u00f3n coordinada entre los participantes en el mercado en la b\u00fasqueda del mejor uso posible de los recursos escasos. Un salario m\u00ednimo distinto del que ser\u00eda el precio de equilibrio le dar\u00eda al participante en el mercado una informaci\u00f3n acerca del precio fijado. El individuo no sabr\u00eda cu\u00e1l es la diferencia que hay entre un precio de mercado que se esperar\u00eda rigiera en el mercado y el precio que impuso el gobierno y actuar en conformidad con la informaci\u00f3n, para ajustarse al precio posible de equilibrio. No tiene forma de interpretar lo que ser\u00eda el precio libremente determinado por las partes, que se ven impedidas a actuar como lo ser\u00eda en un orden en donde el precio se forma como resultado de la actuaci\u00f3n de individuos, que ajustan su conducta para lograr sus fines tanto como sea posible. No puede ajustar su conducta mediante la competencia ante lo que ser\u00eda un precio de mercado que resultar\u00eda de la b\u00fasqueda de todos y cada uno de los individuos por satisfacer necesidades. No hay posibilidad de coordinar los planes individuales mediante el ajuste requerido de los precios, pues por definici\u00f3n es impedido por la fijaci\u00f3n del m\u00ednimo salarial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, el problema con la informaci\u00f3n es mayor, porque la propia medida tomada por los pol\u00edticos de fijar un salario m\u00ednimo se basa en una simple adivinanza, pues el pol\u00edtico no tiene el conocimiento necesario para saber cu\u00e1l es el precio de equilibrio en el mercado en un momento dado, e incluso si perdurar\u00e1 en el futuro. Es el eterno problema del intervencionismo, en donde se separa el poder y la responsabilidad de quienes toman las decisiones de pol\u00edtica, a la vez que no sufren las consecuencias de esas decisiones: no arriesgan su dinero. Y ello tiene el costo usual que hemos expuesto en el caso espec\u00edfico de los salarios m\u00ednimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, es importante hacer notar que, para los latinoamericanos, en donde gran parte de nuestras econom\u00edas son subterr\u00e1neas o informales debido al alto costo de la formalidad, un elemento de costo crucial en las empresas puedes ser el salario m\u00ednimo, as\u00ed como otros pluses asociados con la contrataci\u00f3n de la mano de obra, que sin duda tiene el efecto de incentivar el desempleo en el sector formal y que se dirija m\u00e1s bien hacia el sector informal de la econom\u00eda. Vale la pena tener presente la observaci\u00f3n de Enrique Ghersi (1991), de que \u201cno tenemos acceso a un mecanismo de contratos eficiente ni libre para combinar y aprovechar los recursos\u2026 tenemos una legalidad excesivamente cara en relaci\u00f3n con los ingresos de la poblaci\u00f3n,\u201d<sup data-fn=\"f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8\" class=\"fn\"><a href=\"#f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8\" id=\"f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8-link\">1<\/a><\/sup>(p.8) esto es, no tenemos en la econom\u00eda formal libertad de contratar, por lo cual, ante un salario m\u00ednimo superior al de equilibrio, los desocupados se ir\u00e1n a contratar libremente en la econom\u00eda informal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bellante, D. (1994). Labor economics. In P.J Boettke. (Ed.), The Elgar Companion to Austrian Economics (pp. 258-263). Northampton, MA.: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Block, W. (1994). Marginal productivity. In P.J Boettke. (Ed.), The Elgar Companion to Austrian Economics (pp. 123-130). Northampton, MA.: Edward Elgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ghersi, E. (1991). El Costo de la Ilegalidad: Una Aproximaci\u00f3n a la Falta de Legitimidad del Derecho. Th\u00e9mis: Revista de Derecho, 19, 5-14.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F.A. (1945). The Use of Knowledge in Society. American Economic Review, 35 (4), 519-530.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>_<\/em><\/strong>. (1984). Competition as a Discovery Procedure. In C. Nishiyama &amp; K. Leube. (Eds.), The Essence of Hayek (pp. 251-256). Stanford, CA.: Hoover Institution Press. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mises, L. (1986). La Acci\u00f3n Humana. 4ta ed. Madrid: Uni\u00f3n Editorial S. A.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Walker, D. (2002). Austrian Economics. In D. Henderson. (Ed.), The Concise Encyclopedia of Economics.Indianapolis, IN.: Liberty Fund, Inc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*Licenciado en Econom\u00eda (Universidad de Nuevo Le\u00f3n). M\u00e1ster en Econom\u00eda (University of Wisconsin y<br>Harvard University). Expresidente del Banco Central de Costa Rica. Expresidente de la Asociaci\u00f3n<br>Nacional de Fomento Econ\u00f3mico de Costa Rica (ANFE).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8\">(Ver, Enrique Ghersi, El Costo de la Legalidad: Una Aproximaci\u00f3n a la Falta de Legitimidad del<br>Derecho,\u201d en Th\u00e9mis: Revista de Derecho, Lima, Per\u00fa, No. 19, 1991, p. 8). <a href=\"#f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8-link\" aria-label=\"Jump to footnote reference 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfC\u00f3mo citar este art\u00edculo?<\/strong><br><br><strong>APA: <\/strong>Corrales, J. (2018). El derecho a que el mercado determine los salarios. <em>Estudios<br>Libertarios<\/em>, 1, 41-46. Recuperado de http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-6_.pdf<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Chicago: <\/strong>Corrales, Jorge. \u201cEl derecho a que el mercado determine los salarios\u201d. <em>Estudios Libertarios<\/em> 1 (2018): 41-46. http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-6_.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Harvard Anglia: <\/strong>Corrales, J. (2018). El derecho a que el mercado determine los salarios. <em>Estudios Libertarios <\/em>[en<br>l\u00ednea] 1, pp. 41-46. Disponible en: http:\/\/www.notaslibertarias.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Article-6_.pdf.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudios Libertarios. Vol. 1 (2018). JORGE CORRALES QUESADA* Me ha llamado la atenci\u00f3n que personas bien intencionadas suelen promover pol\u00edticas destinadas a corregir lo que ellos juzgan que est\u00e1 mal o que es inconveniente en una sociedad espec\u00edfica, creyendo, con simplona actitud, que, con s\u00f3lo esperar ese resultado deseable, la medida que sugieren lo lograr\u00e1,&hellip;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1317,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":"[{\"content\":\"(Ver, Enrique Ghersi, El Costo de la Legalidad: Una Aproximaci\u00f3n a la Falta de Legitimidad del<br>Derecho,\u201d en Th\u00e9mis: Revista de Derecho, Lima, Per\u00fa, No. 19, 1991, p. 8).\",\"id\":\"f508caf1-ba82-4a4d-b73f-85b656066ca8\"}]"},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1313","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"en","enabled_languages":["es","en"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1313"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1313\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1324,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1313\/revisions\/1324"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudioslibertarios.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}